Carrera de Comunicación Social
Facultad de Ciencias Sociales
Universidad de Buenos Aires (UBA)
TESINA DE GRADO
Las TIC como instrumento de inclusión comunitaria y desarrollo social.
El caso del Proyecto CTC.
Alumna: María Alejandra Davidziuk, DNI 22.991.412
Tutora: Dra. Susana Finquelievich (CONICET, Instituto de Investigaciones Gino Germani)
FEBRERO 2002
Quisiera expresar mi agradecimiento por su paciencia a la Lic. Mirta Varela, por su generosa contribución de documentación a la Lic. Daniela Inés Monje, por el cálido espacio y aportes recibidos a todos los miembros del Equipo Infópolis, por sus desinteresadas contribuciones a todos los entrevistados, por sus enseñanzas y consejos a todos los profesores que conocí en la carrera, y muy especialmente a la Dra. Susana Finquelievich, quien me brindó desde un primer momento todo su apoyo y confianza para realizar este trabajo.
INDICE
Capítulo I: Descripción de la investigación
1.1 Introducción
1.2 Objetivos
1.3 Hipótesis
1.4 Metodología
1.5 Ambito y dificultades
Capítulo II: Entre lágrimas y euforia
2.1 Difusión de las TIC en Argentina
2.2 De cara a la Sociedad de la Información
2.3 La dificultad obvia: el digital divide
2.4 Centros tecnológicos comunitarios made in Argentina
Capítulo III: Proyecto CTC: marchas y contramarchas
3.1 Ontogénesis del Proyecto CTC
3.1.1 Argentina, país de la abundancia
3.1.2 Estructura y planificación
3.1.3 Final abierto
3.1.4 Un gran ausente: el beneficiario
3.3 Limitaciones y potencialidades
3.4 A modo de resumen
Capítulo IV: Conclusiones
4.1 TIC, cultura y participación comunitaria
4.2 Los CTC como foco de desarrollo
4.3 Redes de compromiso social
4.4 Hacia un movimiento mundial de telecentros
BIBLIOGRAFIA
a- Publicaciones
b- Comunicaciones a congresos, reuniones, simposios
c- Libros o capítulos de libros
d) Fuentes documentales
ANEXOS
1) Fuentes consultadas
2) Leyes, resoluciones y decretos
3) Documentos
Las TIC como instrumento de inclusión comunitaria y desarrollo social.
El caso del Proyecto CTC.
Capítulo I: Descripción de la investigación
1.1 Introducción
Manuel Castells (1994) señala que las nuevas tecnologías de información y comunicación (TIC) no son sólo ciencia y máquina, sino también tecnología social y organizativa. Estos dispositivos sociales interpretan una nueva utopía comunicacional sin precedentes, al proponer un nuevo compromiso con la sociedad y entre los diferentes actores que la conforman. Para estudiar las TIC es necesario reflexionar sobre qué tipo de comunicación tiene lugar en estos procesos. Comunicación, no como elemento accesorio ni instrumental, sino como un lugar donde se desarrollan los procesos de transformación.
A fin de analizar los factores que fortalecerían una comunicación nueva y liberadora, en profundo diálogo con las utopías sociales y políticas que plantean las nuevas tecnologías, el objetivo de este trabajo es estudiar el surgimiento y la evolución de los centros tecnológicos comunitarios (CTC) en la Argentina. Se examina el papel que tuvieron dichos centros tecnológicos como motores para la inclusión comunitaria y el desarrollo social, al proveer de un acceso físico a bajo costo o gratuito a las TIC. Las organizaciones comunitarias que contienen a los CTC, localizadas generalmente en áreas de bajos ingresos, son los agentes del proceso de inclusión social con respecto a las TIC. Se toma como caso de estudio al Proyecto CTC , que forma parte del Programa Nacional para la Sociedad de la Información (PSI) y se encuentra actualmente bajo la jurisdicción de la Secretaría de Comunicaciones del Ministerio de Infraestructura y Vivienda .
Se analizan las acciones llevadas a cabo por las autoridades del proyecto nacional para implantar 1350 centros tecnológicos comunitarios en todo el país: planificación de los procesos de selección de entidades receptoras, equipamiento, capacitación, utilización, promoción y monitoreo. Entre otros dos programas públicos , se eligió el Proyecto CTC por su rápida puesta en marcha, las dimensiones de su campo de acción, la complejidad de su estructura, las diferencias cualitativas y cuantitativas que presenta con otros proyectos latinoamericanos, los sucesivos cambios nombres y reformulaciones tanto conceptuales como programáticas. La decisión de tomar un caso de estudio concreto se debe en parte a que, como bien dice Alejandro Piscitelli (1992), "abordar las potencialidades comunicativas de los nuevos y súper nuevos medios en abstracto no sólo es ingenuo sino infructífero y hasta peligroso en términos políticos, sociales y económicos".
El contexto en el que se vislumbran el surgimiento y desarrollo de los centros tecnológicos comunitarios argentinos, en general, y del Proyecto CTC, en particular, requiere una "lectura profunda", en el sentido en que lo entiende Daniel Castillo (1990), quien asegura que la sociedad nunca es transparente, porque "nos movemos a diario en un espacio de certidumbres, de creencias, de estereotipos que no nos permiten llegar mucho más allá de los fenómenos". De acuerdo a estos conceptos, este trabajo fue encarado como un diagnóstico, que consiste en una lectura esencial del Proyecto CTC desde una perspectiva histórica. Para conocer a fondo el fenómeno social de los centros tecnológicos comunitarios argentinos, lo importante no es conocer en qué estado material se encuentran hoy, sino entender -en cuanto a tener una comprensión y análisis del contexto- el proceso por el cual han llegado a ser lo que son. Esto implica evaluar la lógica de desarrollo, incorporación y socialización del proyecto en la comunidad.
Ni las TIC ni los centros tecnológicos comunitarios son un objeto de estudio objetivable y estático, sino que están en continua construcción, transformación y comprensión por parte de la sociedad. Es más, en Argentina, hay muchas personas que todavía no conocen qué son ni qué beneficios pueden ofrecerles. Para lograr instalar en la sociedad el significado de TIC, centro tecnológico comunitario, locutorio, cabina pública o telecentro comunitario, es necesario entender que los significados, por más evidentes que parezcan, requieren que se compartan ciertas circunstancias y sentidos acerca de lo que se nombra. Para Wittgenstein (1988), el lenguaje consiste en mil juegos y es mucho más que nombrar cosas, porque su significado y sentido es siempre relativo. Cuando el autor alemán habla de juego de lenguaje, se refiere a todo lo formado por el lenguaje. Toma en cuenta las acciones con las que está entretejido, porque para él, imaginar un lenguaje es imaginar un estilo de vida.
Que la sociedad argentina todavía no conozca alguno de estos vocablos supone un gran desafío comunicacional. Cuando falta un significado exacto para designar una objeto o un hecho nuevo se recurre a la metáfora. Toda experiencia o idea nueva evoca, antes que nada, cierta expresión metafórica. Por lo tanto, para intentar que ciertos sectores de bajos recursos o insuficiente formación tecnológica internalicen el significado de estas palabras, es necesario, en primer lugar, rastrear los "símbolos presentativos" que son utilizados mediante analogía lógica. Kogan (1965) se refiere a la riqueza que genera el uso que los sujetos hacen de la imaginación en la analogía, que pasa desapercibida una vez que se adoptaron las clasificaciones exactas. "Ya es lugar común en la actualidad -señala-, que el hombre no es una mera reiteración de funciones orgánicas, sino trascendencia y libertad, una proyección de sí mismo hacia una realización futura".
¿Qué significa que Internet sea un medio innovador, y qué relación tiene esto con el desarrollo? Manuel Castells (1994) define como medio innovador "al sistema de estructuras sociales, institucionales, económicas y territoriales que crean las condiciones para una generación continua de sinergias y su inversión en un proceso de producción que se origina a partir de esta capacidad sinérgica, tanto para las unidades de producción que son parte de este medio innovador, como para el medio en su conjunto". Los centros tecnológicos comunitarios son nuevas formas de organización ligadas a la innovación tecnológica; por lo tanto, es pertinente preguntarse qué clase de desarrollo se quiere alcanzar con estas innovaciones en el Proyecto CTC. Surgen otras dudas: ¿Pueden las sociedades nacionales reinventar el desarrollo con conceptos que respondan a sus propias necesidades y capacidades? ¿Podemos pensar en lograr en un futuro cercano, un equilibrio entre el crecimiento económico/tecnológico y el desarrollo humano?
Schuler (1998) enfatiza el lugar que ocupa la comunicación en la vida cotidiana, por considerarla "el corazón de casi todos los aspectos de la vida urbana". Por lo tanto, para estudiar los CTC, es necesario realizar un abordaje desde la comunicación como proceso humano complejo de interacciones, que supere los procesos mediáticos, dado que no sólo es necesario conocer la infraestructura técnica sino también el desarrollo de los vínculos sociales que generan estas nuevas asociaciones. Según Nelson Cardoso (1999), "la comunicación está ligada directamente al desarrollo, no sólo como aporte auxiliar y metodológico al mismo, sino como objeto mismo de transformación de la sociedad y de los sujetos que la componen. Es por lo tanto, medio y fin, aspecto y estrategia".
Otros puntos esenciales a profundizar serán el tipo de comunicación y el tipo de actividades que tendrían lugar en un centro tecnológico de acceso público que toma como característica propia el ser "comunitario". ¿Qué significado tiene que sea comunitario? ¿En qué varía una organización si se autodenomina comunitaria? ¿Existe una Informática comunitaria? ¿Qué significa? Este tema no es menor, ya que determina un estilo muy específico de relación con la comunidad y con las acciones que se persigan; por ejemplo, el acceso, la participación y el desarrollo. Para Levis , "el uso como espacio de comunicación entre los que la utilizan, genera actualmente predicciones que hace unos años eran impensables". Es importante tener en cuenta que es imposible tratar separadamente la instancia comunitaria del dispositivo de comunicación, una socialidad y una tecnicidad (Vilches, 1993). Esta división será meramente instrumental para poder llevar adelante el análisis.
Dadas las críticas circunstancias por la que está pasando el Proyecto CTC desde diciembre de 2001, es necesario plantear cómo seguir con los centros tecnológicos comunitarios de ahora en adelante. Si entendemos que un proyecto es sólo un conjunto de actividades interrelacionadas y coordinadas, con el fin de alcanzar objetivos específicos dentro de los límites de un presupuesto y un período de tiempo dados (definición de la ONU, 1985), sería esencial que los administradores y coordinadores de todos los centros del país, sin importar el origen o la denominación que tengan se articulen, para alcanzar mayor representatividad, cohesión e identidad para hacer oír sus reclamos y alcanzar una mayor difusión de sus objetivos. "Necesitamos generar una red de CTC y contar con nuestro propio representante nacional para integrarnos con las experiencias de América Latina y el Caribe - aseguró Carlos Azuaga, coordinador pedagógico del CTC Centro de Veteranos de Guerra de Lanús, durante la Jornada de Telecentros del Global 2001. Hoy la realidad de Argentina es muy dura; no obstante, seguimos poniendo el hombro a este proyecto porque es una de las formas que tenemos de devolverle a la sociedad lo que hizo por nosotros, allá por 1982."
Hay mucho por hacer para fortalecer los centros tecnológicos comunitarios argentinos, debido a que las nuevas tecnologías de la información no son sólo herramientas que aplicar, sino procesos que desarrollar (Castells, 1997). En el complejo panorama argentino actual, atravesado por el estallido social y la crisis político-económica, se presenta una oportunidad ideal para imaginar una "mediamorfosis" con fines comunitarios, proceso que transformaría a los CTC en futuros Centros Vecinales Multimedia.
1.2 Objetivos
El objetivo principal de este trabajo es analizar el surgimiento y la evolución de los centros tecnológicos comunitarios en la Argentina. Se examina el papel que tuvieron los centros tecnológicos como motores para la inclusión comunitaria y desarrollo social, al proveer de un acceso económico a las nuevas tecnologías de información y comunicación (TIC) a las organizaciones comunitarias localizadas en áreas pobres y/o zonas donde no llega el trazado de servidores comerciales, a las que se considerará como agentes de este proceso.
El objetivo específico es reconstruir la historia del Proyecto CTC, a cargo de la Secretaría de Comunicaciones de la Nación (SECOM), para comprender desde la experiencia concreta de una iniciativa gubernamental, qué factores contribuyeron u obstaculizaron al proceso de transformación de las TIC en un instrumento de inclusión comunitaria y desarrollo social.
1.3 Hipótesis
a- Dado que en la Argentina existe un bajo grado de accesibilidad a las TIC por parte de los sectores de escasos recursos, es necesario buscar una solución a esta carencia. Los centros tecnológicos comunitarios son entidades que conciliarían conceptos aparentemente incompatibles: pobreza y apropiación social de la tecnología, desarrollo y equidad social, localidad y globalidad.
b- Los centros tecnológicos comunitarios o telecentros favorecen la inclusión social y la participación comunitaria, pero la azarosa ejecución del Proyecto CTC los transformaría en una propuesta inconsistente y con pocas posibilidades de crecimiento. El hecho de no haber experimentado pruebas pilotos antes de lanzar los 1300 centros en 1998, sería uno de los factores determinantes de que en el 2001 hayan desaparecido el 40% de ellos. La falta de monitoreos y la incapacidad de considerar a los centros tecnológicos comunitarios como elementos constituyentes de una red, serían otras causas que comprometerían el éxito de este proyecto.
1.4 Metodología y Plan de trabajo
Se tomó como referencia metodológica al trabajo "Investigación del Impacto de Internet en las Organizaciones de la Sociedad Civil de Centroamérica", elaborado por Kemly Camacho (2000) para la Fundación Acceso de San José de Costa Rica. Más allá de que dicha investigación haya sido realizada para evaluar el impacto de las TIC en países centroamericanos, cuenta entre sus objetivos el propósito de establecer un "marco de trabajo (framework) que permite establecer guías fundamentales para acercarse al análisis del impacto de Internet en organizaciones comunitarias". Por este motivo, se consideró conveniente la utilización de este marco metodológico, con las adaptaciones que requiere una investigación sobre cuestiones originadas y desarrolladas en Argentina, con un encuadre económico y socio-cultural propio.
El diseño metodológico elegido divide el trabajo en tres fases: indagatoria, de profundización y participativa. Por razones de tiempo, dinero y tipo de estudio (tesina de grado), en esta investigación sólo se profundiza la primera. La etapa indagatoria permite conocer las diversas posturas teóricas en cuanto al impacto de las TIC, la situación de Internet en la región, los contextos nacionales en los cuales se desenvuelven las organizaciones comunitarias y las posibilidades que tiene el desarrollo de futuros centros tecnológicos comunitarios en la región. Las fases de profundización y participativa quedarán como propuestas para próximas investigaciones, en las que se cuente con recursos económicos suficientes como para realizar un exhaustivo trabajo en terreno y obtener un contacto efectivo con la totalidad de los centros tecnológicos comunitarios de la región.
Tareas programadas para la Fase Indagatoria:
- Revisión de publicaciones.
- Seguimiento de experiencias similares.
- Análisis del entorno.
- Análisis del proyecto y sus sucesivas transformaciones.
- Entrevistas con los coordinadores del proyecto y todas aquellas personas responsables de que el proyecto se concrete.
- Entrevistas con expertos y especialistas.
- Estudio de las formas de administración de los telecentros y el grado de formación específica de los administradores, coordinadores y miembros de la comunidad que los frecuenta.
- Determinar las condiciones de equipamiento y conexión (acceso físico al hardware y software). Determinar para qué se utilizan las TIC.
- Analizar la capacidad de sustentabilidad financiera, tecnológica y organizacional que
tienen los telecentros elegidos
- Prueba de hipótesis y conclusión parcial del trabajo.
1.5 Ámbito y dificultades
Convencida de que el saber "popular" muestra su sabiduría en los refranes, retomo para analizar las numerosas dificultades que se cruzaron en mi camino a la hora de realizar este trabajo, aquel que decía "al mal tiempo buena cara". Vistas a la distancia, en su mayoría fueron más beneficiosas que restrictivas.
Cuando todavía no tenía idea del tema que iba a desarrollar en la tesina, una frase esbozada por un profesor de la orientación de Comunicación Comunitaria de la carrera funcionó en mí como un disparador: "¿Por qué querés analizar el tema de Internet en un trabajo de Comunicación Comunitaria? Buscá cuestiones pertinentes a esta orientación". En ese momento me di cuenta que debía seguir en esa dirección, al menos para entender si realmente no era pertinente, o si existía una limitación en los comunicadores comunitarios para usar las nuevas tecnologías. Si la experiencia es una de las mejores formas de aprendizaje, la auto-limitación será siempre más perjudicial que el desconocimiento o el error.
Una vez decidido el tema a desarrollar, el 1º de abril de 2001, comenzó la etapa de búsqueda de publicaciones y documentación sobre el Proyecto CTC y otras experiencias similares en la región. Tuve la suerte de ser invitada a participar en las reuniones periódicas del Equipo Infópolis del Instituto Gino Germani, de las cuales tomé infinitas enseñanzas. Una vez comenzado el trabajo, el primer inconveniente fue detectar los sucesivos cambios de nombre que recibió dicha iniciativa gubernamental. Sin embargo, las nuevas denominaciones, las características únicas del Proyecto (1300 centros!!), los sucesivos cambios de gestión y la periódica reformulación de planes de acción fueron más interesantes a medida que aparecían nuevos datos, lo que transformó al caso de estudio en un verdadero tesoro!!
Al contactar a las personas que dirigían el proyecto, surgió otro problema que pareció ser definitivo: el plan de crisis. Esta medida de fuerza, tomada por todos los empleados que trabajaban sin cobrar sus sueldos en el Programa de la Sociedad de la Información (PSI), no permitía seguir con las acciones ejecutivas programadas y dificultaba la tarea de investigación, ya que son pocos los que aceptan hablar cuando las cosas no son exitosas. Durante el transcurso del año la situación fue cada vez más tensa, hasta que como consecuencia de la crisis política y su posterior parálisis económica, en diciembre la SECOM quedó acéfala y el Proyecto CTC se convirtió en presa codiciada de distintas facciones de la elite política.
Otro obstáculo fue la falta de recursos económicos. Dado que toda la investigación fue realizada en el marco de una tesina de grado, no conté con el dinero suficiente para llevar a cabo el trabajo de campo que hubiera deseado: visitas periódicas a distintos CTC de distintos puntos del país, entrevistas en profundidad con los administradores y coordinadores de dichos centros, llamados telefónicos para asegurarme que todos los centros que aparecen en las listas del proyecto existen, etc. Espero que esta limitación podrá ser subsanada en futuros trabajos.
Capítulo II: Entre lágrimas y euforia
2.1 Difusión de las TIC en Argentina
Sumergirse en la historia de la difusión de las nuevas tecnologías en la Argentina requiere remontarse a la llegada de los primeros dispositivos de telemática y de comunicación. Por tratarse de una larga historia, se profundiza únicamente la forma en que se difundió Internet, ya que el Proyecto CTC hace hincapié en esta tecnología. Sin embargo, las TIC agrupan a un conjunto heterogéneo de técnicas, sistemas de aparatos electrónicos, máquinas inteligentes, redes electrónicas, programas informáticos y sus respectivos usos.
Según un trabajo de Artopoulos, Baumann y Lago Martínez (1999), "la privatización anticipada del desarrollo material de la red junto con la dinámica de Grupos Multimedia que toman la posta hacia fines de 1994 y principios de 1995, y el proceso de desintegración social producto de la reconversión económica (con sus efectos de desocupación, crisis de identidades colectivas, etc.) producen un efecto sinérgico en las ratios de crecimiento de Internet en Argentina a la vez que dificultan el desarrollo de una cultura impregnada de elementos cyberespaciales y la conformación de un nuevo espacio de participación democrática a partir de la utilización de las TICs".
Después de la crisis del paradigma del Estado de Bienestar, en la década de los setenta, Argentina optó por el paradigma economicista de mercado, como el mejor planificador del desarrollo a escala global. Es así como el Estado ha eludido una intervención activa en el desarrollo de Internet en el país. Las primeras conexiones de 1986 fueron fomentadas por entidades académicas y gubernamentales, y recién en mayo de 1995 se abrió la oferta comercial de acceso a Internet. "El monopolio otorgado a Telecom y a Telefónica de Argentina a través de la empresa Telintar y la posterior incorporación, a principios de 1996, de la empresa Impsat, que obtuvo también el derecho a utilizar su conexión al exterior para brindar acceso a Internet, ha producido en un corto tiempo el estancamiento del desarrollo de Internet en el país, al quedar el Estado al margen de su desarrollo y fomento" (Artopoulos, Baumann y Lago Martínez, 1999).
Debido a que el control de los proveedores de acceso (ISPs) se encuentra en manos privadas, y el actual contexto de inestabilidad político-económica paraliza al mercado, el crecimiento de Internet se ha suspendido (Bassi, 1999). Lejos están los augurios "explosivos" del año 2000, cuando la tasa mensual del crecimiento de la red local era del 7%. Debido al "corralito", muchos de los minoristas no pueden afrontar los costos y las inversiones necesarias al nivel de precios existente, razón por la cual tienden a desaparecer o a ser absorbidos por las grandes empresas mayoristas y los grandes carriers que ya monopolizan las conexiones internacionales. Sebastián Bellagamba, presidente de la Cámara de Bases de Datos y Servicios en Línea (CABASE), entidad que nuclea a empresas proveedoras de acceso a Internet, generadores de contenidos y carriers, el 28 de enero pasado alertó al Gobierno Nacional sobre el riesgo que existe de que se interrumpa el desarrollo de Internet en la Argentina . El anuncio de Bellagamba apuntó a la difícil situación en la que se encuentran sus empresas asociadas como consecuencia de las restricciones financieras impuestas por el "corralito" financiero, la devaluación de la moneda nacional, la incertidumbre que les genera, los costos mayormente dolarizados y la indefinición en materia regulatoria y por la falta de un interlocutor válido del lado del Gobierno . A ello debe sumarse la decisión de una de las empresas proveedoras de conectividad en condiciones todavía monopólicas, de suspender la venta de servicios esenciales para la prestación del servicio de acceso a Internet, alegando la situación del mercado antes descripta. Según el presidente de CABASE, este es un síntoma de lo que podría ser el comienzo de un proceso de desintegración del sector.
Además, la actual crisis económica podría incidir también en la cantidad de personas conectadas, a pesar de que la curva del crecimiento de usuarios en los últimos dos años haya crecido considerablemente. En marzo de 2000 había 1 millón de usuarios, en septiembre del mismo año 1,4. Para abril de 2001 la cifra ya trepaba a 1,9 millones para cerrar el año pasado por encima de los 3 millones de usuarios en todo el territorio argentino . Es importante tener en cuenta la temprana privatización que derivó en los altos costos de conexión que se registran actualmente, la alta concentración regional (en Capital Federal y Gran Buenos Aires se registra el 80 y 85% del total de usuarios del país), la proliferación de locutorios o locales comerciales que brindan acceso a TIC y un alto grado de conexiones a Internet desde los hogares (cerca del 23% de los hogares argentinos cuenta con una boca de acceso), en detrimento del desarrollo de la misma en el ámbito académico, escolar y comunitario. A pesar de que, según la consultora Prince & Cooke , el hogar continúa siendo el lugar preferido por el 63% de los argentinos para conectarse a Internet, los espacios públicos para navegar se multiplican y ganan adeptos cada día.
Antes de la renuncia del ex presidente Fernando de la Rúa, sonaban sumamente alentadoras las palabras del Lic. Jorge Mantovani, ex coodinador operativo del Programa Nacional para la Sociedad de la Información (PSI), acerca de la intención de articular actores sociales que hasta ahora actuaban aislados, de fortalecer al Estado en su carácter de regulador y de impulsar políticas para disminuir la brecha digital. Después de los sucesivos cambios presidenciales, Mantovani también renunció a su cargo; sus buenos augurios quedaron incumplidos. Por su parte, antes de dejar sus funciones en la SECOM, Henoch Aguiar puso en consulta pública el reglamento de Servicio Universal, cuyo Fondo Fiduciario permitiría subsidiar la prestación de servicios en las comunidades más carecientes. En la Resolución 514 de la Secretaría de Comunicaciones se dispuso el procedimiento de Consulta Pública para el Reglamento de Administración del Fondo Fiduciario de Servicio Universal y la Reglamentación del Aporte de Inversión a dicho Fondo. También estableció que el agente fiduciario del Fondo será el Banco de la Nación y que el Consejo de Administración, quien hará de órgano administrador del fondo, será presidido por un funcionario designado por el Ministerio de Economía . Es necesario pensar que la crisis económica pudo no ser el único factor de inestabilidad. Según Spiller y Tommasi(2000), "la inestabilidad institucional tuvo implicancias directas e importantes en la manera en que las distintas ramas del Estado desarrollaron sus mecanismos de acción, interacción y recursos". La investigadora Ester Schiavo (2000) señala que "la apropiación de estas tecnologías es un proceso lento y desarticulado en la mayoría de las ciudades latinoamericanas. Las fantasías tecnológicas conviven con un generalizado desconocimiento de los límites y potencialidades herramientas y, tanto en la ciudadanía como en las culturas institucionales, aún se carece del habitus (en el sentido bourdesiano del término) que conduciría a desarrollar modos adecuados de apropiación para que estas tecnologías puedan ser una oportunidad concreta de cambio".
2.2 De cara a la Sociedad de la Información
Si el Proyecto CTC forma parte de un Programa Nacional para la Sociedad de la Información, ¿a qué se llama Sociedad de la Información (SI)? La SI es un nuevo paradigma tecnológico -como en su momento lo fue la Sociedad Industrial-, organizado alrededor de la tecnología informática y las telecomunicaciones. Surge en la década del setenta en Estados Unidos -California-, a partir de la confluencia de "tres procesos independientes: la Revolución de la Tecnología de la Información, la crisis económica tanto del capitalismo como del estatismo y sus reestructuraciones subsiguientes; (y) el florecimiento de movimientos sociales y culturales" (Castells, 1997). Se manifiesta en una estructura social dominante que Castells denomina "la sociedad red"; una nueva economía "informacional/global" y una nueva cultura enriquecida por una "virtualidad real".
Según el análisis clásico de las revoluciones científicas de Kuhn, Castells establece las cuatro características del paradigma tecnológico de la Sociedad de la Información: 1) la información es su materia prima (tecnología para actuar sobre la información), 2) la capacidad de penetración de los efectos de las TIC, ya que la información es una parte integral de toda actividad humana (moldeada por el medio tecnológico), 3) lógica de interconexión de todo sistema o conjunto de relaciones que utilizan TIC, 4) capacidad de reconfigurarse, un rasgo decisivo en una sociedad caracterizada por el cambio constante y la fluidez organizativa. Siguiendo las enseñanzas de Castells, pionero en el análisis de la SI, vemos que lo más característico de la revolución tecnológica que vivimos no es el carácter central del conocimiento y la información, sino la aplicación de ese conocimiento y procesamiento de la información/comunicación en un círculo de retroalimentación acumulativo entre la innovación y sus usos. Otra característica es el desarrollo de una lógica que ofrece la aplicación inmediata para su propio desarrollo de las tecnologías que genera, enlazando el mundo mediante TIC. Cuando estas tecnologías actúan al mismo tiempo como estrategia con fines sociales y disciplina tecno-científica, se las suele llamar tecnologías de la sociedad de la Información (TSI). Según Schiavo (2000) el aporte preferencial de las TSI es que constituyen una plataforma hipermedial, implican un espacio que posibilita producir conocimientos en red y actúan como factor de creación de comunidades.
¿Dónde se encuentra la SI, desde un punto de vista geográfico? Este nuevo proceso no tiene base territorial en ningún país y, a su vez, está en potencia de desarrollarse en todo el globo. La SI se ubica como una nueva dimensión espacial - lo que Castells llama "espacio de los flujos"-, que está dominando todos los aspectos de nuestra existencia como ciudadanos. Las TIC son las herramientas que entretejen y dan vida al proceso de la SI, induciendo al desarrollo de redes interconectadas como una forma auto expansiva y dinámica de organización de la actividad humana. "La ciudad conserva su territorio físico, pero éste se amplía por medios inmateriales -analiza Finquelievich (2000)-, (...) cambia la representación de los límites de acción de los habitantes. No se amplía el espacio físico, pero se extiende el espacio de las relaciones sociales hasta conformar redes globales".
¿Argentina participa de la SI? Dado que a dicho proceso se accede mediante TIC, y que Argentina cuenta con una gran desigualdad en materia de acceso a Internet, gran parte de la población de dicho país no accede a los beneficios de la SI, en especial la de menos recursos. Según Finquelievich, Karol y Vidal (1992), "la Argentina se caracteriza por una rápida apropiación individual de las innovaciones tecnológicas de información y comunicación y por procesos extremadamente lentos de apropiación social de dichas tecnologías". Asimismo, el Dr, Diego Levis , asegura que "acá hubo un aprovechamiento inicial de Internet muy interesante, que responde a la misma historia que tuvieron muchos medios de comunicación en el país, donde siempre hubo una rápida adopción de las innovaciones tecnológicas". Lo importante sería que todos los sectores estén al tanto de los beneficios que aportan la informática asociada a las telecomunicaciones. Con mayor difusión y acceso real a las TIC, más personas podrían valorarlas como herramientas innovadoras, espacio de creación y cohesión para ampliar sus comunidades.
¿Cuándo será el momento de unificar definitivamente a la Argentina, cortando la brecha digital? Muchos piensan con razón que la estética pesimista de la sociedad argentina impidió durante muchos años que los propios argentinos vieran sus potencialidades y se quejaran por las cosas que realmente no funcionaban. El periodista Luis Angel Fernández Hermana señala que "preguntarse qué puede hacer la Argentina en la Sociedad de la Información es plantearse una cuestión completamente retórica. Es un país informado, ilustrado, con cultura, con infraestructura -a pesar de que todos se quejen de que no tienen ordenadores- y con teléfonos. Si comparamos Argentina y Senegal... Justamente, ese es el problema. Es necesario tener un activista o una institución con espíritu que organice a la gente. Aquí se debe discutir, la gente tiene que saber que las salidas existen y que el equipamiento está puesto para ellos" Es necesario que el Estado adopte una participación mucho más activa en la financiación y la promoción del desarrollo de las TIC en Argentina. La integración de los sujetos a la SI pasa por la transformación en los modos de pensar, aprender e investigar, pero para ello es necesario estar capacitados y tener acceso a las TIC para lograr utilizarlas como herramientas de inclusión y de participación social.
En la Sociedad de la Información se vislumbran nuevas concepciones de espacio y tiempo. Los sectores marginados puedan acceder a este espacio de los flujos para buscar soluciones para los problemas de su entorno local. El hecho de conectarse a escala global no significa que dichas organizaciones locales desaparezcan (Castells, 1997), todo lo contrario, de esa forma quedan integradas en redes internacionales, en las que pueden realizar intercambios de ideas o ayudas antes impensadas. Cada región tiene un tiempo y una forma especial para alcanzar su transformación, no sigue un modelo único y universal sino que muestra una considerable variación de acuerdo a las características de los contextos históricos, territoriales e institucionales (Castells, 1997). La tecnología informática disponible y la infraestructura de telecomunicaciones no basta, la cuestión central es la apropiación adecuada de estas tecnologías por las comunidades. A falta de experiencias pilotos para reforzar prácticas y un monitoreo real para fortalecer la evolución, con los CTC corren el riesgo de ocurrir algo similar a lo anunciado por Schiavo (2000) con respecto a la informatización de los municipios, donde a los desarrollos fragmentarios, esporádicos e intuitivos les sigue en general, un largo período de abandono del emprendimiento iniciado.
Si un país deja que la revolución tecnológica avance sin intervenir en ella, es muy probable que al término de algunos años registre más exclusión y marginalidad entre los sectores más vulnerables. Por lo tanto, por poco que sea, siempre es positivo aprender a usar las nuevas herramientas y sumergirse en la dinámica del espacio de los flujos. Las políticas públicas deberían apuntar a la transformación social utilizando las TIC a largo plazo y a la alfabetización digital de los sectores vulnerables mediante los CTC a corto plazo, ya que son recursos disponibles y corren peligro de quedar anticuados en poco tiempo. Ya que las elites aprenden creando y las personas comunes aprenden utilizando (Castells, 1997), nada mejor que un centro tecnológico comunitario para que estos últimos tengan acceso a las TIC, conozcan su lógica y puedan incorporarlas a su vida cotidiana.
Los cambios introducidos por la tecnología siempre van acompañados de una multitud de otros cambios en los procesos sociales y pautas de actividad. Según Burbules y Callister (2001), son éstos últimos y no las tecnologías mismas, los que ejercen el mayor impacto global en el cambio social. Por lo tanto, "la tecnología no es sólo la cosa, sino las pautas de uso con que se la aplica, la forma en que la gente piensa y habla sobre ella, así como los problemas y expectativas cambiantes que genera". Los autores proponen una forma postecnocrática de pensar la tecnología, basada en destacar los límites de la previsión y la planificación humanas, la interdependencia de múltiples consecuencias y lo difícil que es discriminar los resultados malos de los buenos en materia de resultados tecnológicos. Para lograrlo, es necesario impulsar un debate cauto y crítico entre los distintos sectores de la sociedad que vaya más allá de las falsas opciones del promocionismo o negacionismo tecnológico. No sólo sopesar los riesgos y las promesas según sus mutuas relaciones, sino ver que son esencialmente inseparables.
2.3 La dificultad obvia: el digital divide
Aunque la definición de digital divide (brecha digital) parezca nueva, su significado encierra años de dependencia. La situación de desequilibrio informático al que alude superficialmente, lleva implícita la situación de no desarrollo o subdesarrollo de ciertos países "emergentes", como Argentina. La cuestión lleva muchos años en la agenda de debates públicos promovidos por la UNESCO, el Banco Mundial, entre otros organismos internacionales, sin que se vislumbren cambios sustanciales. Según Grooscors (1987), quien cita a su vez a Raquel Salinas B, "la conferencia intergubernamental sobre políticas realizada en 1976, en Costa Rica, marcó un hito en la historia de las definiciones institucionales. Pero nada más que eso porque en las dos mayores tentativas de establecer políticas en la región, los esfuerzos fracasaron estrepitosamente (...) Es más fácil para los gobiernos comprometerse en acciones internacionales que con enunciados de políticas nacionales. Aplicar nuevos principios implica comprometerse con el cambio de estructuras y eso nunca es fácil para ningún gobierno". Grooscors agrega que "en América Latina hemos llegado a la conclusión de que la comunicación no es esencial para el desarrollo. Por ello algún autor escribió que en nuestro continente se daba la paradoja de tratar de ingresar al desarrollo por la vía de la incomunicación (...) hablar de políticas de comunicación para el desarrollo, tal como lo hemos venido haciendo desde hace más de un decenio, reciclando los mismos conceptos, idénticas expresiones y similares argumentos, no conduce a nada positivo". Por lo menos ahora lo llamamos digital divide.
Como es evidente, la situación no ha cambiado demasiado: con los años, se han sumado otras desigualdades. Como consecuencia del proceso de privatización, concentración y racionalización privada de las TIC, Argentina se presenta como un país de inforricos e infopobres, a pesar de que en junio de 1997, a nivel local, se declaró de interés nacional el acceso a la red mundial Internet mediante el decreto 554 y se creó una Comisión de Internet para "iniciar acciones afirmativas tendientes al fomento, difusión y promoción de Internet y sus aplicaciones". La voluntad política quedó plasmada en la resolución S.C. Nº 1616/98 que decía "es mejor anticipar los problemas antes de que se produzcan efectivamente y que el tema de la sociedad de la Información no es menor de cara al futuro de millones de argentinos y que es función del Estado proveer el acceso equitativo a esta moderna infraestructura de las comunicaciones para toda la población" . Sin embargo, Roxana Bassi , ex coordinadora ejecutiva del PSI hasta febrero de 2002, asegura que "falta un plan integral del gobierno, un sentido único. No hay un equipo interdisciplinario para fijar los mismos objetivos. La reducción de la "brecha digital" implica mil variables y es necesario definir algunas pocas. Educar, abaratar los costos de acceso, generar lugares de acceso gratuito, lograr comunicaciones efectivas en zonas muy aisladas donde no llegará la tecnología hasta dentro de muchos años... Hay que encontrar tres o cuatro variables y profundizarlas. Es hora de replantear y aprender de lo que se hizo mal y lo que se hizo bien".
La ciencia y la tecnología condicionan la existencia de tal manera que hasta los que no acceden a las TIC padecen sus consecuencias. Los diálogos de alta precisión que permiten las TIC generan formas de interacción sumamente enriquecededoras. Por este motivo, Piscitelli (1992) asegura que las asimetrías entre quienes tienen acceso y quienes no lo tienen, "es una diferencia que hace todas las diferencias". Castells (1997) señala que "la velocidad de difusión es selectiva, tanto social como funcionalmente. La oportunidad diferencial en el acceso al poder de la tecnología para las gentes, los países y las regiones es una fuerte crítica de desigualdad en nuestra sociedad. Las zonas desconectadas son discontinuas cultural y espacialmente".
Según una de las hipótesis rectoras del trabajo Los actores sociales de las TIC en el escenario urbano, dirigido por Ester Schiavo y Susana Finquelievich, "la única manera en que la población podría acceder equitativamente a la tecnología y a sus beneficios y morigerear o disminuir los efectos socialmente polarizadores de la misma sería a través de un rol más activo del Estado en cuanto a regulación. Esto se traduciría en un acceso a las redes técnicas más homogéneamente en el territorio". La accesibilidad a la red deberá ser acompañada por políticas de aprendizaje y de desarrollo de contenidos, tendientes a modificar la tendencia a la privatización de la red, por parte de las corporaciones, y a introducir en ellas contenidos propios. Según Scott Robinson (2000), "los telecentros son compromisos de un gobierno a ofrecer información y un adiestramiento en el manejo de la misma, más allá de los intereses mercantiles. Una red nacional e internacional de telecentros es el anexo lógico de las bibliotecas públicas en nuestro tiempo, y es una propuesta para atenuar el divisorio digital que ahora marca la condición poscolonial".
Como señala el canadiense Michael Gurstein, del New Jersey Institute of Technology, "antes de hablar de brecha digital, es preferible plantear la imposibilidad de acceso a la infraestructura, a una propiedad pública inalienable, a la exclusión de un patrimonio común". Por lo tanto, el desafío es bregar por hacerles entender a los gobiernos, a las empresas, a los organismos internacionales y a las organizaciones de la sociedad civil que el acceso a las nuevas tecnologías de información y comunicación (TIC) es un derecho básico de todos los seres humanos . Según el balance realizado por los coordinadores del Proyecto CTC en marzo de 2001 , los dos desafíos de la Argentina eran impulsar el desarrollo económico y social con equidad, e integrar las tecnologías de la Sociedad de la Información en las relaciones sociales, económicas y productivas igualitaria a todos los individuos".
2.4 Centros tecnológicos comunitarios made in Argentina
Con la intención de marcar una profunda distancia con aquellos funcionarios argentinos que en un momento de euforia, de desconocimiento o simplemente de soberbia, vociferaron sonrientes ante unas cámaras mexicanas , que los telecentros eran un invento tan argentino como el dulce de leche, resulta indispensable aclarar que los primeros telecentros del mundo fueron instalados en Suecia y Dinamarca en 1985. En la actualidad, existe una cantidad incalculable de este tipo de centros en todo el mundo y, de acuerdo al lugar donde esté emplazado y la iniciativa que le dio origen, varían sus características, sus servicios, su público y hasta su denominación. Me detendré en este último tema, dado que en Argentina los nombres de dichos centros cambian sustancialmente con respecto a otras partes del mundo. Además que es el único país del mundo donde un proyecto gubernamental implanta 1350 centros tecnológicos comunitarios. "Como extranjero, hay cosas que me sorprenden muchísimo -comenta Fernández Hermana-; esta medida tomada a finales del gobierno de Menem, que generó más de mil centros tecnológicos comunitarios (CTC), los cuales fueron dados a ONG, amigos e instituciones varias. Vaya, es que no hay ningún país que tenga esta cantidad de telecentros. Vosotros no lo creéis porque sois cínicos con respecto a su futuro. ¿A dónde iríamos a rezar para que nos dieran esta cantidad de CTC en España?".
La palabra "telecentro", que en muchos países se utiliza para designar los centros tecnológicos de acceso gratuito, en Argentina fue utilizada por la empresa Telecom para bautizar a sus locutorios comerciales, donde ofrecen servicios de telefonía nacional e internacional, acceso a Internet, despacho de correo e informes del VERAZ, entre otros servicios. En los últimos meses del año 2001 se registró un aumento superlativo de la oferta callejera de Internet , tanto por el aumento y modernización de locutorios ofrecidos a franchising por las empresas de telecomunicaciones, como por locales exclusivos de servicios de Internet y juegos en red. Estos últimos representan una nueva modalidad comercial muy difundida, visitadas con gran fluidez y número por adolescentes y administrada por lo general por personas de origen oriental. Para Bernardo H. Montenegro, secretario general de la Cámara Argentina de Locutorios "con la desregulación se modificó sustancialmente el panorama de los locutorios tanto en el tipo de servicios que ofrecen como en su aspecto económico. La falta de controles fomentó la aparición de empresas que abarataron costos en desmedro de los locutorios, que ya estaban comprometidos contractualmente con las prestatarias".
Este crecimiento, impulsado sobre todo por la oferta y la reciente apertura del mercado, puede verse como una estrategia de competencia entre las empresas para ganar clientes. Otra de las principales consecuencias fue la reducción de los precios por hora de navegación (de $4 a $1) y su correspondiente consumo en los sectores medios y bajos. Según las últimas estadísticas de la consultora Prince & Cooke, el crecimiento de los navegantes argentinos es producto de una mayor penetración en la red de los niveles medios bajos (cuyo 65% ingresó a Internet entre el 2000 y 2001) y a los nuevos usuarios (un 10% del total) que se conectan desde lugares alternativos al hogar y al trabajo. Los cibercafés, que fueron las empresas pioneras en difundir el acceso comercial callejero a las TIC fueron eclipsados por los locutorios y los nuevos locales que brindan servicios exclusivos de Internet. Ante esta situación, la mayoría de ellos cerraron sus puertas o focalizaron sus propuestas, es así que abrieron los cibercafés temáticos.
En cuanto a servicios y precios, los locutorios comerciales no son todos iguales. En general, varían según la empresa que lo maneja. Fuera de Telecom y Telefónica de Argentina, que lideran el mercado con la mayor cantidad de locales a su cargo (sólo en Capital Federal, Telecom tiene 450 y Telefónica 300 locales). También se registran gran cantidad de locutorios administrados por empresas pequeñas y cooperativas regionales, como por ejemplo Cooperativa Telefónica TELPIN, ubicada en la ciudad de Pinamar. Estas últimas opciones pueden comprarse con el caso de las Cabinas Públicas de Perú.
Lo que en otros países se llama "telecentro", en Argentina se denomina centro tecnológico comunitario. Sin embargo, aquí aparece otra confusión: se suele identificar con este mismo nombre a los centros promovidos desde un proyecto nacional ejecutado por la SECOM. Es más, coexisten en forma paralela tres programas estatales que implantaron los primeros centros tecnológicos en instituciones y organismos comunitarios ya existentes, con el objetivo general de facilitar el acceso a la informática a sectores de bajos recursos: Centros de Tecnología 2000 (dependiente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires), Centros de Acceso del Consejo Federal de Inversiones (CFI) y el Proyecto CTC (dependiente del gobierno nacional). Según Artur Serra "Argentina lidera en Latinoamérica la creación de telecentros, pieza básica para la alfabetización digital y los proyectos locales de sociedad de la información".
La Argentina está atrasada en algunos aspectos y adelantada en otros, asegura Finquelievich . "En comparación con Brasil está mucho más adelantada en todo lo que se refiere a planes funcionales de acceso, que facilitan el acceso a la población de bajos recursos a las TIC -explica-, un claro ejemplo es el PSI. Históricamente hemos empezado mucho antes que el país vecino, recién en el mes de agosto de 2001 el gobierno federal brasileño lanzó el Proyecto Telecomunidad para dar acceso gratuito a escuelas públicas, museos y bibliotecas del país. Sin embargo, Brasil cuenta con mayor cantidad de computadoras, una red urbana mucho más equilibrada con diferentes polos económicos, una población con mayor número de navegantes y redes ciudadanas distribuidas en el territorio".
Pese a la reducida cantidad de proveedores, el servicio de acceso a Internet en Uruguay está considerado como el mejor de Sudamérica, contando con un tendido de red digital de fibra óptica de altísima calidad. El Estado oriental, a partir de la empresa telefónica estatal Antel, comenzó a brindar el servicio comercial, manteniendo el monopolio desde 1995. Por su parte, Chile es uno de los países latinoamericanos precursores en Internet. Un mercado de las telecomunicaciones paulatinamente desregulado, culminó en 1995 con la liberación de las comunicaciones internacionales y creó un contexto adecuado para el surgimiento de varios proveedores comerciales de Internet, los cuales suman 26 y brindan acceso directo al exterior (Artopoulos, Baumann, Lago Martínez, 1999). La primera red universitaria, bajo el nombre de REUNA (Red Universitaria Nacional), nació en 1996.
En términos generales, los proyectos para desarrollar este tipo de centros tecnológicos comunitarios no deberían estar diseñados a partir de acciones directivas o autoritarias (de arriba hacia abajo), sino que deberían estar asentados en concepciones de análisis de campo, diagnóstico participativo, coordinación y mediación, apoyo y facilitación social. Es decir, en acciones orientadas hacia el desarrollo de la auto-gestión y de una auténtica participación de la comunidad beneficiaria. No es posible ignorar o subvalorar la colaboración de los sectores populares en la etapa de confección y planificación del proyecto del telecentro comunitario, ya que de su fortalecimiento y motivación dependerá el éxito. Pero a veces resulta difícil equilibrar la competencia que estimula, la cooperación que fortalece y la solidaridad que une en un proyecto de grandes magnitudes.
Por las tecnologías que manejan, estos centros son capaces de aportar elementos importantes para transformar el papel de las comunidades que los circundan o contienen. Se los podría identificar con una célula dentro del gran organismo que puede representar la ciudad. Serían sistemas de intervención, instrumentalización, articulación y promoción de las TIC tanto para el desarrollo local como global. Gurstein (2000) plantea que las TIC proporcionan recursos y herramientas que las comunidades y los individuos que viven en ellas pueden usar para conseguir sus metas en áreas como desarrollo económico local, desarrollo cultural, activismo cívico, salud física y mental de la comunidad y medio ambiente, entre otras. Una vez que una comunidad incorpora la tecnología y la logra aplicar con fines sociales, políticos, económicos y culturales, podemos decir que hizo uso de informática comunitaria (IC): una estrategia o disciplina que combina tecnología y organización social, poniendo en red los esfuerzos comunitarios para lograr un desarrollo socioeconómico de su entorno (Finquelievich, 2000).
Pero en definitiva, ¿qué es un centro tecnológico comunitario y cuáles son principales características? Debido a la heterogeneidad de su origen, a la amplia gama de posibilidades que ofrece para ser activado y a su estrecha relación con las necesidades de su entorno, es casi imposible ofrecer una definición unívoca y acabada. Según Colle (2000) existen más de 30 formas de definirlos y sus principales características responden a los siguientes pares variables: fondo de comercio independiente / por franchising; servicio abierto a la comunidad / servicio destinado a un círculo selecto; cobra por el servicio / brindar un servicio gratuito o a muy bajo costo; promovido por el sector público / promovido por el sector privado; orientado como negocio / orientado como una institución de la comunidad; implantado en un medio rural / implantado en un medio urbano. En cuanto al Proyecto CTC, encontramos dos definiciones sumamente divergentes.
En cuanto al Proyecto CTC, se observan tres definiciones sumamente divergentes de lo que es un CTC. Según el Manual de Procedimientos, Identidad y Funciones, confeccionado por la SECOM, "los CTC son redes informáticas locales conectadas a Internet, con contenidos y desarrollos de web comunitarias, localizadas en conglomerados humanos de nivel bajo socioeconómico o en localidades de escasa demografía o de desfavorable localización geográfica, y que se encuentran insertas dentro de un sistema general de CTC con subsistemas autónomos de capacitación y desarrollo de contenidos, cuya gestión puede ser gestionados en forma centralizada por una entidad distinta a la Secretaría de Comunicaciones". La otra definición, esbozada por Mantovani (2001), dice: "los CTC son espacios de acceso gratuito a Internet, radicados en organizaciones civiles sin fines de lucro, establecimientos educativos, bibliotecas populares y municipios. La infraestructura instalada varía de acuerdo a las necesidades de las instituciones. Por ello, se pueden dividir en tres tipos de centros:
· Los CTC cuentan con 5 computadoras personales con conexión a Internet, un scanner, una impresora y software básico.
· Los CTC Educativos tienen 10 computadoras personales conectadas en red y administradas por un servidor con acceso a Internet, 2 impresoras, un scanner, 2 cámaras para video conferencias y software básico + software para aulas.
· Las Bibliotecas Populares administran entre 2 y 4 computadoras personales con acceso a Internet y software básico."
En varias páginas diseñadas por los mismos CTC, se encontró la siguiente definición: "Los CTC son redes informáticas locales (LAN´s) conectadas a Internet, con contenidos educativos y desarrollos de web comunitarias, localizadas en conglomerados humanos de bajo nivel socioeconómico o en localidades de escasa demografía o de desfavorable localización geográfica. Son además, polos comunitarios de servicios autosustentables, autogestionables e introductores de las tecnologías de la información en sus poblaciones".
Mientras que en la definición de Mantovani se enfatiza la infraestructura técnica, en la del Manual se incluyen algunas reflexiones interesantes sobre el rol que los mismos deben cumplir. Existen dos subsistemas de análisis: capacitación y desarrollo de contenidos. Los propios CTC hacen hincapié en el perfil comunitario de su emprendimiento y la capacidad de brindar un servicio "autosustentable" y "autogestionable". Esto no coincide plenamente con lo que señala el mismo Manual con respecto a la gestión de los CTC: "La gestión de un CTC no es una tarea que deba dejarse librada al azar. El sofisticado equipamiento que integrará cada uno de ellos podrá devenir en un mobiliario exótico si no se encuentra un grupo humano con la convicción de utilizarlo a destajo. Precisamente su uso intensivo es la convicción con la que el gobierno nacional asume la tarea de llevar los CTC a todo el país".
Para analizar los centros tecnológicos comunitarios es necesario tener en cuenta los factores que influyen y condicionan el acceso a las TIC, ya que de estos dependerán gran parte de sus objetivos y directrices de acción. A saber: la disponibilidad de las tecnologías y servicios, la continuidad en la prestación de los servicios, precios asequibles, la accesibilidad de la tecnología de manera no discriminatoria y el conocimiento necesario para el uso de las tecnologías. Otro factor de éxito radicará en la capacidad de los administradores y coordinadores para evacuar las demandas y necesidades específicas de un centro tecnológico comunitario. En rasgos generales deberían conocer suficientemente los recursos disponibles y el potencial de las TIC, ser habituales consumidores y emisores de información, ser personas abiertas a la negociación, estar predispuestas a la creación de iniciativas de cooperación, tener capacidad para transmitir información en forma clara, saber trabajar en equipo, tener un especial interés por lo que pasa en el mundo y especialmente en la localidad donde está implantado el centro.
Entre la tipología de los distintos actores que utilizan los telecentros comunitarios desarrollada por Marcuello (1998), se pueden visualizar al pionero, al convencido, al detractor, al converso, al novato, al experto, al pragmático, al apático y al profeta. A partir de la experiencia del Proyecto CTC podemos sumarle la del coordinador descreído, que más que un usuario común perteneciente a la comunidad, es uno de los que antes fueron pioneros pero luego de tantos vaivenes, parálisis y promesas inconclusas dejó de creer que el sueño de los centros tecnológicos comunitarios era posible. Por suerte o por desgracia, los argentinos son empecinados y aunque a pesar de la adversidad persisten en seguir adelante con sus propósitos.
Capítulo III: Proyecto CTC: marchas y contramarchas
Nunca hay que confundir
una visión clara con una distancia corta.
Roger Fidler (1998)
3.1 Ontogénesis del Proyecto CTC
Argentina, país de la abundancia
"Si un extranjero escucha que en 1999, mediante una iniciativa gubernamental llamada Proyecto CTC, se equiparon 1350 centros tecnológicos comunitarios con 5 computadoras, 2 impresoras, 1 scanner, 2 cámaras para video conferencia USB, 1 cámara fotográfica digital, 3 paquetes de software, escritorios y sillas y, a su vez, ve por cadena internacional de televisión los "cacerolazos" que habitualmente tienen lugar los viernes, pensará con razón que los argentinos se quejan con cacharros de cocina porque es más fácil que buscar nuevos canales de participación ciudadana y ponerse de acuerdo". Durante el 2° Congreso de Redes Ciudadanas, que tuvo lugar en Buenos Aires en diciembre pasado, el español Fernández Hermana fue categórico con su análisis. "¿Cómo es posible que, en un momento en que se tiene un recurso tan rico como 1350 CTC, la gente no proponga un debate nacional para hacer re-emerger la cuestión y analizar colectivamente cómo conectar este equipamiento con objetivos específicos de las comunidades del país? ¿Cómo es posible que Argentina no utilice estos recursos para que el país se sitúe en ese debate? ¿Cómo es posible que dejen que los políticos sean los únicos que elijan las soluciones? Si se destinaron tantos recursos porque alguien necesitaba liquidar una partida antes de irse, porque tenía presupuesto sobrante por alguna razón. Y bueno... liquidó por ese lado, ¡liquidó con más de 6700 ordenadores! Podrían haber sido más shoppings... Argentina es un país de la abundancia, como pasa con el fútbol".
Como fruto de un momento de lucidez o de generosidad, la clase política entonces en el poder, decidió impulsar un programa nacional que tuviera los siguientes objetivos: 1) promover el desarrollo de la infraestructura de telecomunicaciones de todo el país, procurando el acceso universal a la misma en condiciones de equidad geográfica y social; 2) estimular el desarrollo de leyes nacionales y regionales sobre la base de la infraestructura en telecomunicaciones cuya implementación se propicia; 3) promover el acceso universal a Internet y a la tecnología de la información; 4) promover en el ámbito nacional la constitución de centros tecnológicos comunitarios (CTC) como medios para el cumplimiento de los objetivos del presente decreto (Nº 1018/98). Esa iniciativa del ejecutivo se llamó Programa para el Desarrollo de las Comunicaciones Telemáticas Argentin@internet.todos y fue anunciado a la prensa el 9 de septiembre de 1998. En dicha ocasión, Germán Kammerath, que entonces era Secretario de Comunicaciones de la gestión presidencial del Dr. Carlos Menem, anunció "el futuro llegó", y en consecuencia, "ya no es posible imaginar una formación educativa, una investigación científica o un debate amplio y de alcance mundial sin la presencia de Internet entre sus participantes. Tampoco es posible permitir que algunos sectores de la población tengan acceso a Internet y otros no". Según el Informe Bangeman de 1994, citado por Jordana (1998), impulsar la utilización de las tecnologías de la información para el desarrollo de la Sociedad de la Información, aparece claramente como una tarea cada vez más importante para el ámbito público.
La autoridad de aplicación del Programa fue la Secretaría de Comunicaciones de la Presidencia de la Nación, a cargo de diseñar, coordinar y evaluar la ejecución del programa en convenio de cooperación con la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Según lo trascendido en la prensa por aquellos días, la SECOM invertiría 22 millones de dólares para desarrollar el programa completo. La implementación del Proyecto Centros Tecnológicos Comunitarios se inicia en el año 1999 como parte del programa Argentin@internet.todos. Además de este proyectos, en el convenio figuran Ciberciudades y Ciberprovincias, Aulas y Bibliotecas Virtuales, Demostraciones itinerantes sobre uso de Internet y sus aplicaciones, Internet 2 Argentina, Telemedicina y otras posibles aplicaciones y desarrollos realizados con la expansión de la infraestructura de la informática del país.
Estructura y planificación
Si algo no le faltó al programa Argentin@internet.todos fue planificación y manuales. De acuerdo al Manual Procedimiento, Identidad y Funciones -documento redactado para tal ocasión con dos versiones conocidas-, el Proyecto CTC, en su inicio, estuvo constituido por cuatro sistemas:
- El Sistema de Apoyo y Racionalidad Interna (SARI), con dependencia funcional de la Secretaría de Comunicaciones, responsable de la racionalidad global del programa en sus aspectos conceptuales básicos, su coordinación y la evaluación de los resultados. No demostró ser una instancia abierta al debate público o a la consulta.
- El Sistema de Hardware y Software (SiHA) estuvo a cargo de la UIT. "Los CTCs son cedidos en comodato por el Estado Nacional mediante la firma de un convenio, a instituciones previamente seleccionadas, responsables de la seguridad de los equipos y de acompañar el proceso hacia su sostenibilidad" (Rabadán, 2001). Las empresas que originalmente brindaban hardware eran NEC, Siemens y Pentacom (NEC en la provincia Córdoba), y los proveedores de Internet (ISP) eran Abaconet, Advance, Arnet, Calamuchitanet, Citynet, Ciudad, Cotelcam, Datacoop, Fibertel e Imagine . Según el presidente del Centro de Veteranos de Guerra de Lanús, Hugo Adesso, "habían siete centros de veteranos en la provincia de Buenos Aires esperando los equipos, entre los que estaban Lanús, Luján, Escobar, Zárate, Berazategui. Ituzaingó y Mar del Plata. Los siete centros tenían su convenio firmado y aprobado, pero las máquinas bajaron sólo a Zárate, Escobar y Lanús. Los otros 4 equipos se perdieron. Después justo vino el cambio de gobierno y el cambio de autoridades de la Aduana y no se supo la cantidad de equipos que se perdieron. Si te digo que se perdieron, lo digo como una sutileza".
- El Sistema Permanente de Capacitación (SPC), a cargo de un comité interuniversitario, acompañado por un equipo de Supervisión y Evaluación del SPC. El Comité Interuniversitario fue coordinado por la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) como su principal ejecutora, con la colaboración de las Universidades Nacional de Río Cuarto (UNRC) y Bias Pascal (UBP) y el Instituto Universitario Aeronáutico (IUA). Dicho comité fue el encargado de organizar y ejecutar el proceso de capacitación antes mencionado así como el diseño y producción de los materiales utilizados. Se convocaron a unos sesenta profesionales, la mayoría de ellos docentes universitarios y el resto, profesionales de diversas áreas vinculadas. Además se instalaron 20 sedes de capacitación ubicadas en diversos lugares del país. El SPC apuntaba a constituir en cada CTC un espacio de formación y capacitación de ciudadanos como respuesta a demandas surgidas del entorno comunitario. La capacitación apuntaba al desarrollo de proyectos comunitarios y la interacción de estos con proyectos similares en otros lugares semejantes en cuanto a contenidos y destinatarios. Dichos proyectos comunitarios también tenían como objetivo el uso de las redes informáticas y las modalidades de gestión no presencial.
- El Sistema de Desarrollo de Contenidos (SDC) fue una instancia que menos producción generó, hecho que suena paradójico debido a que justamente debía encargarse de los contenidos y de las interfaces de interconexión entre los CTC. Según el Manual de Procedimientos, "este sistema es un esquema de gerenciamiento de la construcción, mantenimiento y administración de una Comunidad Virtual compuesta por una página Web portal continente de las Webs de los CTC integrantes del programa, cuya gestión es realizada por una entidad distinta a la Secretaría de Comunicaciones (...) La entidad responsable de la elaboración de la SDC será MICROSOFT de Argentina, en el marco del acuerdo marco firmado entre el Presidente de la Nación, Dr. Carlos Saúl Menem y el presidente de MICROSOFT, Bill Gates".
Estos cuatro sistemas de ejecución alcanzaron distintos grados de desarrollo y eficacia. Los dos primeros, a cargo de la SeCom y la UIT, cumplieron la etapa de instalación de los CTC previstos, entre el 08/99 y el 06/00. Para esa fecha, re registran 1.263 centros radicados en instituciones de diferente índole y 1.750 bibliotecas populares. Según un informe de la oficina central, "se estima que el 25% estaba fuera de norma, solamente el 30% contaba con acceso a Internet y no se detecta que los gobiernos provinciales ni municipales desarrollen políticas a través de los CTC". Simultáneamente, el SPC realiza la capacitación inicial a todos los coordinadores de CTC. La misma se lleva a cabo durante una semana en sedes universitarias y un día de capacitación itinerante en los CTC ya instalados, que posteriormente continua con la tutoría virtual de los formadores de las universidades a los coordinadores de CTC.
El SDC sólo llega a construir la estructura básica de un Portal que no llega a desarrollarse. Algunos CTC diseñan y cuelgan sus páginas en la web, pero sin un criterio de unidad, ni con los conocimientos específicos como para le representen beneficios. Por ejemplo, muchas de ellas no difunden su e-mail ni siquiera su teléfono para que la gente pueda contactarlos. Por otro lado, la confección de una página central del Proyecto CTC se materializó a fin de 2001 sin la interactividad ni los contenidos planificados en un primer momento. Se prevé que en todos estos casos la interacción mediada o estimulada por TIC entre el CTC con la comunidad es mínima y el nivel de participación de los vecinos en el CTC depende casi exclusivamente de las características y disponibilidades propias de la entidad receptora.
En el mes de diciembre del año 1999, con el cambio de gestión del Gobierno Nacional, la coordinación del Programa Argentin@internet.todos fue asumida interinamente por la Universidad Tecnológica Nacional, hasta que las nuevas autoridades entraran en funciones. Durante este periodo, se completó la segunda etapa de instalación de CTC y de capacitación a sus coordinadores, pero el SPC fue suprimido en julio de 2000, fecha en que se había logrado capacitar inicialmente a todos los coordinadores.
Según las declaraciones del Lic. Francisco Delich (1998) al diario Clarín, "la década menemista contiene en sí misma un pequeño ciclo histórico e invita a pensar en 1999 más en un ciclo nuevo que en el reemplazo de una administración por otra". El nuevo modelo de gestión aliancista se conformó como la negación sistemática de todas las decisiones estratégicas tomadas en los últimos diez años, en vez de transformarlas como plataforma de nuevos emprendimientos.
"Con posterioridad al cambio de gestión del gobierno nacional, el 17 de marzo del 2000, por el Decreto Nº 252, se crea el Programa Nacional para la Sociedad de la Información (antes Argentin@internet todos), y el programa es transferido a la Secretaría para la Tecnología, la Ciencia y la Innovación Productiva de la Presidencia de la Nación, bajo la dirección de la Dra. Adriana Puiggrós. Durante esta gestión el Proyecto de los Centros Tecnológicos Comunitarios pasa a llamarse Proyectos Centros Informar. Roberto Hugo Zubieta fue nombrado Coordinador General del programa y la Lic. Adriana Ruffa fue designada Coordinadora del Proyecto Centros Informar. En este período, se realizaron las siguientes acciones (Rabadán, 2001):
- Realización de una encuesta en todos los CTC con el fin de relevar su infraestructura y condiciones de funcionamiento. La misma insume la mayor inversión en recursos financieros y humanos. A ese fin, se creó una estructura regional integrada por 75 personas con residencia en diferentes zonas del país. El posterior procesamiento de la encuesta, sólo alcanzó resultados parciales. Durante la gestión de Mantovani se dieron de baja todos los contratos.
- Se concibe la conformación un Área Social, en principio encargada sólo de articular acciones con otras instancias gubernamentales nacionales y organizaciones de la sociedad civil, dar forma a los primeros convenios marco y poner en marcha proyectos sociales piloto.
- Construcción del sitio web del Proyecto (sin completarse).
- Reasignación y relocalización de algunos CTC. Cabe destacar, que de los CTC adjudicados en Capital Federal, figuran 68 en ONG de distintas características, 2 en entidades educativas, 2 en dependencias de la Secretaría del Deporte de la Nación y 4 que no presentan una localización definida. Según el cuadro ofrecido por Rabadán (2001), se adjudicaron 260 a Buenos Aires, 78 a la Ciudad Autónoma de Bs. As., 28 al Chaco, 25 a Chubut, 323 a Córdoba, 26 a Corrientes, 42 a Entre Ríos, 27 a Formosa, 24 a Jujuy, 29 a La Pampa, 5 a La Rioja, 56 a Mendoza, 52 a Misiones, 15 a Neuquen, 50 a Río Negro, 23 a Salta, 24 a San Juan, 27 a San Luis, 22 a Santa Cruz, 147 a Santa Fe, 26 a Santiago del Estero, 5 a Tierra del Fuego y 38 a Tucumán.
- Definición de condiciones requeridas a las instituciones solicitantes y elaboración de un reglamento para los CTC.
Durante esta etapa, las dificultades estructurales detectadas en la gestión anterior no hallaron solución, fueron pérdida de equipos, falta de ISP, falta de líneas y bonificaciones telefónicas, falta de descuento en líneas telefónicas o implementación de números de acceso con costo restringido 0610. Ante la ausencia de respuestas concretas por parte de los directivos del programa, disminuyó gradualmente la comunicación de los CTC con la oficina central y la base de datos continuó desactualizándose. El deterioro paulatino que afectaron a los CTC incidió en las posibilidades de alcanzar la inclusión social y la participación de las comunidades que se esperada en sus inicios. Falta de recursos para arreglar las máquinas y solventar los gastos generales, fueron las constantes que amenazaron la sostenibilidad de la mayoría de los CTC.
El proyecto delineó una "identidad corporativa" para que los CTC fueran identificados rápida y eficientemente como un centro de provisión de servicios basados tecnologías de avanzada abiertos a toda la comunidad. Los "elementos identitarios" serían: 1) un cartel exterior de identificación del CTC , 2) una placa interna, destinada a conmemorar el día de puesta en funcionamiento del CTC , 3) una calcomanía destinada a ser adherida a cada elemento integrante del CTC , 4) una tarjeta de identificación del Coordinador Técnico y del Coordinador Pedagógico del CTC, juntamente con un marbete identificatorio de sus funciones y 5) cinco manuales de uso del CTC a disposición del público.
El 26 de febrero del 2001, mediante el Decreto Nº 243, el Programa Nacional para la Sociedad de la Información fue transferido nuevamente a la órbita de la Secretaría de Comunicaciones (SECOM), a cargo de Henoch Aguiar. El Lic. Jorge Mantovani fue designado como coordinador operativo del PSI. Durante esta gestión se observó un cambio sustancial en los perfiles de quiénes coordinan los proyectos y programas. Aunque la gran mayoría del personal estable del PSI son técnicos, profesionales o especialistas, durante las primeras gestiones -menemista y radical-, la coordinación era exclusivamente un puesto político. Con la llegada de la Lic. Roxana Bassi a mediados de abril de 2001como Coordinadora Ejecutiva del Proyecto CTC (ex Proyecto Centros Informar, que volvió a cambiar de nombre), esto comenzó a cambiar paulatinamente. Bassi se hizo cargo de todos los proyectos del PSI, cuando la coordinación operativa quedó vacante en enero de 2002, hasta presentar su propia renuncia en febrero de ese mismo año.
Antes de renunciar, Mantovani (2001) enfatizó que "el gobierno nacional, de manera responsable era muy conciente de que las TIC, libradas a las fuerzas del mercado, son potenciales generadoras de riesgos vinculados con la concentración económica, la hegemonía cultural, exclusión social, entre otros. Por lo tanto, lograr el diseño e implantación de un plan estratégico de políticas públicas integrales, eficaces y articuladas entre los diferentes organismos del gobierno vinculados con la promoción de la Sociedad de la Información, con el objeto de convertir a las TIC en instrumentos de cohesión y no en otra fuente de segmentación social, es objetivo de la Presidencia del Dr. Fernando de la Rúa". Dado que ni el Dr. de la Rúa ni el autor del texto lograrían su cometido, queda por verse si dichos objetivos serán retomados por el actual o se preferirá el "borrón y la cuenta nueva" de costumbre.
Final abierto
Dos años después de su inicio, el proyecto sigue estancado en una etapa de revisión y reformulación, mientras que los administradores y coordinadores de los centros poco saben de los cambios, las mudanzas, las designaciones y las metamorfosis del proyecto que de alguna manera los representa. Menos aún del Plan de Crisis iniciado por los empleados de la oficina central del Programa por sueldos atrasados. Los recursos económicos debían llegar por el desembolso de aportes patronales de las empresas telefónicas de alrededor de 40 millones, los cuales no se sabe si serán ajustados a pesos o a dólares. Esta suma de dinero quedó supuestamente "trabada" en el Ministerio de Economía con la medida de "déficit cero". La SECOM recibe al PSI desfinanciado y toma la determinación política de darle continuidad y fortalecerlo, abocándose a destrabar las condiciones de financiación y normalizar su funcionamiento. Comenzó entonces, una etapa de redefinición de objetivos, funciones, procesos internos y normalización de los CTC (Rabadan, 2001).
Entre las últimas acciones más importantes del período, se puede citar la firma del convenio con el Fondo de Capital Social (FSC), que contemplaba la realización de acciones orientadas al desarrollo de las micro empresas, y el Proyecto "Docente.ar", destinado a capacitación en cooperación con el Ministerio de Educación de la Nación (Mantovani, 2001).
Dada la falta de presupuesto asignado y la acefalía, tanto del programa como de la misma SECOM, el futuro del programa en general y del proyecto en particular es incierto en el momento de redacción de este texto. Sin embargo, existen pautas para avanzar en un proceso gradual que comprende tres etapas (Rabadán, 2001):
La Etapa I, ya iniciada, abarca:
- La redefinición del Proyecto CTC a través de la reformulación de sus objetivos, alcances, entorno formal y normativo.
- La reorganización interna de personas, misiones, funciones y la implementación de mecanismos de organización interna y procesos automáticos o semiautomáticos.
- El rearmado y la actualización permanente de una base de datos confiable y organizada que acumule la mayor información posible de los CTC.
- Lanzamiento del sitio web del Proyecto CTC, destinado a la comunidad en general y en especial a los CTC, que informe acerca del proyecto, localización de los CTC, ubicación, eventos, prensa, etc.
- La simultánea y progresiva normalización del funcionamiento de los CTC
- El desarrollo de un manual de gestión de CTC, destinado a los coordinadores
- El desarrollo de manuales de procedimientos y formularios, de modo de organizar las funciones que deben realizarse en forma frecuente
- El restablecimiento de la comunicación con sus responsables institucionales y coordinadores.
- La continuidad de algunos proyectos piloto y articulaciones puntuales ya iniciadas.
- La difusión del proyecto en ámbitos locales e internacionales, a través de comunicados, campañas de difusión, participación en congresos, emisión de documentos de investigación.
La Etapa II, a iniciarse en el curso del 2002, apuntala tecnológicamente el avance de los CTC y, a través del Área Social, acompaña la implementación efectiva de proyectos sociales locales y nuevas articulaciones con instancias gubernamentales y no gubernamentales en el ámbito local y provincial
La Etapa III, prevista a partir del 2003, reúne los objetivos a más largo plazo y comienza a delimitar las funciones futuras de la coordinación del proyecto, cuando los CTC logren efectivamente la apropiación social por parte de las comunidades a las que sirven.
Para lograr estos cometidos, se realizó la siguiente organización interna del Proyecto: Unidad Técnica de Coordinación, Área Técnica, Área Social, Centro de Atención (0-800-8888282 y correo electrónico ctc@psi.gov.ar) y Área de Capacitación (todavía en implementación).
Según el análisis realizado por Jordana (1998), el modelo conceptual que guió las políticas desarrolladas para plasmar el proyecto CTC consideró clave mejorar el funcionamiento los mercados mediante la privatización y posterior la desregulación de los servicios públicos a fin de facilitar la aparición de todos los nuevos servicios interactivos que estos pueden generar. De acuerdo a una tipología desplegada por el autor, es posible visualizar la modalidad de contratación como característica de la intervención estatal argentina."La interrelación entre la especial situación de desarrollo acelerado de este sector y el momento emergente de las políticas públicas -explica Jordana, deslizando su característica lentitud de implementación-, puede conducir fácilmente a retrasos o situaciones relativamente paralizantes, en las que sea especialmente complicado mantener objetivos públicos coherentes o realizar intervenciones efectivas en los momentos adecuados". El autor sugiere incentivar el debate público sobre los objetivos de las políticas mediante planes estratégicos participativos, a fin de alcanzar un amplio consenso social y una mayor permeabilidad para cooperar en el proyecto. Es muy improbable que Jordana sea adivino, sin embargo, entre los obstáculos que podrían entorpecer a las políticas públicas, se lee el siguiente párrafo que parece ser una premonición acerca de lo sucedido con el Proyecto CTC: "parece bastante claro que cuanto más ambiciosos y extensos son los objetivos de la política más difícil e improbable es que los planes y programas alcancen una fase de aplicación operativa, existiendo el peligro que se queden estancados". Una de las causas de la actual situación del Proyecto CTC es que no alcanzó a cumplir con los requisitos claves para promocionar la difusión de TIC: implicación social, debate público y apoyo político, comprometido a reforzar cada acción de la gestión.
Finquelievich (2000) señala que "la habilidad/inhabilidad de las sociedades para manejar a la tecnología, y en particular a tecnologías que en períodos determinados resultan estratégicas, conforma un destino social". Quizás este proyecto gubernamental ofrezca la posibilidad histórica de que la sociedad argentina se cambie a sí misma.
Un gran ausente: el beneficiario
Una tendencia muy de moda en periodismo y en literatura es presentar los hechos en boca de sus propios protagonistas, a fin de hacer más entretenida la lectura y encontrar las anécdotas más insólitas. Más allá de que este texto pertenezca a otro género, sería imposible usar dicho recurso en esta oportunidad porque justamente el protagonista principal de este proyecto nacional está ausente. A pesar de que se lo nombra una y otra vez en decretos, resoluciones y planes de trabajo, los beneficiarios de los CTC no forman parte sustancial del proyecto. Su voz sólo es oída en un 20 o 30 % por los "empleados históricos" a través de la central telefónica y el correo electrónico.
Si entendemos que una intervención pública pretende modificar de algún modo el comportamiento de los actores, se puede decir que el Proyecto CTC fue una política de intervención pública que buscó difundir avances tecnológicos y prácticas orientadas hacia la SI, pero no tomó en cuenta la necesidad de integrar a los destinatarios del proyecto en forma directa.
¿Cuál fue el concepto de cultura popular que manejaron las personas a cargo de confeccionar este proyecto? Es imposible dejar de tener en cuenta este concepto en un Programa donde se confeccionan proyectos de capacitación o acceso a sectores de bajos recursos. Es necesario hacer una mínima observación participante del contexto del otro, desplazarse hacia su mundo, participar de sus ceremonias -en el más claro sentido antropológico de Geertz. Creer que se los conoce porque existe una encuesta archivada suena poco serio. Según Gadamer (1992), ninguna experiencia se adquiere a través de la intencionalidad del productor o la vivencia del receptor, sino que se trata de un intercambio, de un punto de encuentro, de un diálogo cuyo sentido formula nuevas preguntas y abre la posibilidad a otras respuestas.
Existen tres listas de comunicación electrónica con alrededor de 60 CTC en cada una, que no tienen articulación entre ellas. Por lo general, estas listas tienen un moderador y presentan sus reclamos en forma colectiva a la oficina central del proyecto. Como ejemplo, figura el siguiente mensaje con el tema "irritación periódica": "AGUANTEN VANESA Y JUAN Y POR FAVOR SIGAN IRRITANDO". Vanesa y Juan son los coordinadores de un CTC de Santa Rosa, La Pampa, quiénes informan el lanzamiento de una radio comunitaria que puede ser escuchada desde Internet (www.radioctc.com.ar). El mensaje de los pampéanos terminaba su anuncio diciendo "un abrazo a todos y sobre todo nuestro mensaje a aquellos que verdaderamente se sienten irritados por estos mensajes (PARECE QUE SON VARIOS) les decimos "AGUA Y AJO" (Aguante y a joderse che ...!)".
La producción de contenidos de un centro tecnológico de carácter comunitario ha de ser algo más que una programación concebida para grupos seleccionados o especiales; aspira a basarse en algo más que en las necesidades o intereses supuestos de su público. Se trata de que los habitantes del lugar donde está implantado el CTC, participen como planificadores, productores e intérpretes. Internet será utilizada como instrumento de expresión de la comunidad, además que para la comunidad. Utilizar la red de redes como medio comunitario designa un intercambio de puntos de vista y de noticias, y no una simple transmisión individual de una fuente a la otra. Tanto el acceso como la participación comunitaria implican invariablemente una comunicación, que se transforma en un elemento esencial. Para ser eficaces, los centros tecnológicos comunitarios han de corresponder a una necesidad real de la comunidad que los contiene, y deben cambiar y reestructurarse constantemente para atender tal necesidad. Para ello se requiere un diálogo y una comunicación permanente entre los miembros de la comunidad, a fin de obtener consenso y asegurar el crecimiento. La premisa de una política que pretenda encontrar soluciones al fenómeno de la exclusión social debería involucrar activamente a los destinatarios, no como receptores de las decisiones de los otros, sino como actores intervinientes en los procesos de su propio desarrollo.
Para Williams (1997), "uno de los mayores beneficios de las TIC podría ser un progreso significativo en la viabilidad de todo tipo de asociaciones voluntarias", que favorezcan a la interactividad, a generar nuevas formas de cooperación y consulta en el trabajo. El mismo autor asegura que aunque "nada está determinado por la tecnología, un rasgo importante de los nuevos sistemas (tecnológicos) es que brindan oportunidades de nuevas relaciones culturales que los sistemas más antiguos no podían ofrecer". A diferencia de muchos países latinoamericanos, donde la preocupación es cómo convencer a las elites nacionales de que los telecentros representan una opción viable, en Argentina el Programa CTC despierta interés en los grupos de poder. Finquelievich (2002) señala que "los CTC se han convertido en una presa deseable para los políticos y "punteros" inclinados al ejercicio del clientelismo. El 9 de enero, un grupúsculo, blandiendo una nota de una Secretaría de Municipios del Ministerio del Interior, se presentó para "tomar" el Programa para la Sociedad de la Información de la SECOM, que coordina los CTC, con amenazas físicas y agresiones verbales a los funcionarios que trataban de defender al Programa. Los agresores sólo salieron cuando intervino la prensa".
En cuanto al lanzamiento del Programa Argentin@internet.todos, es oportuno citar un pasaje del famoso Informe McBride "el antiguo modelo de desarrollo utilizaba la comunicación sobre todo para difundir información, para hacer ver a la población los "beneficios" que promete el desarrollo y los "sacrificios" que exige, y para inspirarle el deseo de seguir a sus dirigentes". Es interesante ver cómo dicho lanzamiento en época menemista -no de casualidad generado de arriba hacia abajo-, estuvo sostenido por la idea que la gente consumiría la tecnología ofrecida en los CTC como algo habitual, un optimismo ingenuo exageradamente simplificado y asimilado a las técnicas de la publicidad. A pesar de que la versión final del Informe McBride fue dada a conocer en 1980, en una conferencia general de la UNESCO realizada en Belgrado, su contenido resulta sumamente actual. Grooscors (1987) señala que en dicho documento hace referencia específica a "las políticas públicas nacionales de comunicación y se sugiere muy expresamente que las mismas deben vincularse a la totalidad de los objetivos de desarrollo social, cultural y económico, agregándose, que tales políticas no deben ser formuladas unilateralmente por los gobiernos (...) sino en consulta con los sectores interesados, de tal modo que los grupos organizados de la sociedad civil participen en la definición y aplicación de las mismas".
Más allá de la adopción y vigencia de un modelo de desarrollo neoliberal, resulta esencial estudiar la situación general argentina en torno a una prolongada crisis financiera y económica, que ha afectado los cimientos sociales y la capacidad de respuesta del Estado frente a la problemática social. Hace un tiempo, Basombrío Zender (1987) señaló que el desborde popular y la crisis del Estado determinarían, sin duda, una revisión conceptual y metodológica de las técnicas de planificación, a fin de convertirlas antes que en un instrumento de poder tecnoburocrático, en mecanismos vivos que permitan la canalización de los criterios de los organismos sociales y económicos representativos para la mejor administración de los asuntos nacionales".
3.3 Limitaciones y potencialidades
A priori todo proyecto es una "buena intención", luego de evaluar los resultados de su aplicación, se tiene la posibilidad de verificar si los supuestos que se usaron, tanto para su formulación como para su implementación fueron adecuados. La última evaluación de los centros -en la época que se llamaban Informar-, arrojó el siguiente balance . Se consideran "fortalezas":
. Establecimiento de la estructura territorial del proyecto definiendo responsabilidades de los integrantes, se implantaron algunos programas sociales.
· Desarrollo de una herramienta para el diseño de sitios para cada centro y un portal nacional.
· Establecimiento e inicio del proceso de normalización de los centros.
· Relevamiento de todos los centros Soporte técnico a todos los centros.
· Solución a los problemas de conectividad de los centros conectados cuyos ISP, para presionar comercialmente, suspendieron el servicio
· Diseño de la solución permanente de conectividad de los Centros y Bibliotecas populares
Se consideran "debilidades":
· Falta de articulación del proyecto con los gobiernos provinciales y municipales.· No todos los centros tienen conectividad a Internet
· Falta de inserción y uso social
· Bajo presupuesto de las instituciones responsables
· Problemas de localización de algunos centros
· Obsolescencia tecnológica y necesidad de actualización en la capacitación cercana.
Según Roxana Bassi, "las redes hechas por el gobierno funcionan bastante mal, más que nada porque fueron concebidas por gente que no sabía lo que estaba haciendo. Lo hicieron porque sonaba bien y les parecía interesante pero normalmente se ocuparon fundamentalmente de poner computadoras y nada más. Construir una red es mucho más que poner computadoras. Implica educación y asistencia que fueron factores que estuvieron ausentes. Creo que es el momento de replantear el funcionamiento para plantear cosas útiles." El futuro es incierto para Edith Mabel Steinbrecher, coordinadora pedagógica del CTC ubicado en la localidad de Ruiz de Montoya, Provincia de Misiones . Los motivos que la llevan a pensar así son: "los fondos para el mantenimiento del CTC no existen, la compra de material se realiza porque he decidido cobrar una colaboración opcional por curso de adultos, existen problemas con el server que no logro solucionar yo misma; tengo una maquina fuera de uso; y no tengo dinero para llamar un técnico. Además, mi trabajo en la entidad huésped es por contrato y el mismo se termina en dos años (a pesar de cobrar recién el 16/11 el sueldo de septiembre y todo en lecop). Si la situación económica mejorara, pasaría a cinco años porque si el CTC funciona es gracias a la comunidad que lo apoya".
Uno de los mayores retos que enfrentan los CTC es el lograr sostenerse financiera y socialmente. En su mayoría, se ven enfrentados a la obligación de encontrar modelos de sustentabilidad que le permitan proyectar su operación más allá del horizonte de tiempo que surge a partir de los recursos aportados para su instalación, es decir, que le aseguren la sostenibilidad. ¿Cómo lograr que los CTC se conviertan en pequeñas empresas sostenibles? ¿De quién es la responsabilidad de promoverlos? ¿Deberán siempre ser subvencionados de alguna manera? ¿Cómo articular las experiencias existentes con otras de comunicación para el desarrollo?
Colle (2000), sugiere diseñar un modelo sustentable de CTC vinculando correctamente la "cuatro P": política, participación, plan y partners (socios). Para el chileno Marco Venegas Espinoza, quien participó en el taller de Telecentros del Congreso Global 2001, los criterios de segmentación, estrategia de incorporación de usuarios, modelos de seguimiento de iniciativas de acceso y la capacidad de construir economías de escala, tanto en las negociaciones con proveedores como en las postulaciones conjuntas a proyectos, resultarán esenciales para que este tipo de instancias sean un aporte real para conseguir la sustentabilidad de las iniciativas de acceso comunitario. Sería de gran utilidad promover un debate on line entre todos los administradores y capacitadores para analizar las diferentes formas de sustentabilidad y generar soluciones comunes a problemas comunes: si es necesario cobrar o no por los servicios, cuáles son los servicios que se deberían cobrar y cuáles no, de qué manera habría que efectivizarlos (bono, cuota mensual, trueque, etc), qué otros servicios se pueden desarrollar para generar ingresos.
Otro problema es el trabajo no rentado de los administradores y/o coordinadores. Muchos de ellos no son personas que puedan vivir sin trabajar; por lo tanto, necesitan tiempo para generar su sustento, lo que le resta energía para dedicársela al CTC. "La gente que forma los telecentros están descreídos del tema -señala Roxana Bassi-; mucha gente que tiene los centros tiene una gran vocación de asistencia a la comunidad, son gente que se ha metido en los centros porque tiene ganas y le gusta lo que hace, aunque no gane dinero. En todo este tiempo se han sentido muy solos. Sintieron que un día llegaron, les desembalaron cajas, les enchufaron los cables, les dieron un curso de dos días, y adiós. Hay que recuperarlos con hechos concretos".
Otro factor importante que no se tuvo en cuenta era que, una vez instalado el CTC, las instituciones receptoras entraron en un contexto de incertidumbre y de soledad. Acompañarlas en sus primeros pasos se convierte en una necesidad, además de un monitoreo para poder apoyarlos ante dificultades o desvíos. Antes que agruparlos por su territorialidad (provincia en que se encuentran instalados), surgen otras variables a tener en cuenta a la hora de analizar los CTC. Por ejemplo, de acuerdo a una dimensión organizacional (objetivos, área de acción, tipo de ONG que lo contiene, recursos humanos, cantidad de beneficiarios en la comunidad), a una dimensión económica (sustentabilidad, subvenciones, nivel de gastos) y una dimensión tecnológica (infraestructura propia y recibida del gobierno, usos que hacen de las TIC, valoración de las TIC, medios habituales de comunicación y difusión).
Esta nueva categorización servirá para que entre los mismos CTC puedan realizar consultas con organizaciones pares y encontrar soluciones a problemas comunes. Resulta necesario un verdadero fortalecimiento de una red de CTC nacionales, no sólo para la promoción de organizaciones democráticas y sostenibles, sino para generar patrones de interacción que permitan compartir información, juntar recursos escasos y trabajar en esfuerzos colectivos, así como espacios institucionales y un marco normativo que haga esto posible. La formación de redes comunitarias electrónicas sustentadas por TIC podría debilitar en principio cualquier tendencia hacia la centralización y formación de grupos de poder (Finquelievich, 1999). Por lo tanto, mediante estos dispositivos asociativos, los CTC tendrían la posibilidad de evitar los malos manejos, irregularidades o parálisis de la oficina gubernativa central.
En cuanto al software, un hecho internacional hace reflexionar la elección de proveedores en proyectos públicos. Recientemente, Kenneth Arrow, economista estadounidense ganador del premio Nóbel de Economía y profesor de la Universidad de Standford, criticó el acuerdo propuesto en el caso de antimonopolio entre su gobierno y Microsoft Corp. Arrow dijo que el arreglo alcanzado con el departamento de Justicia y nueve estados involucrados no pudo mejorar la competencia y no evitaría que Microsoft cometa en el futuro actos ilegales. ¿Cuál será el motivo que llevó a pactar con una empresa monópólica? ¿Por qué no fomentar el uso de programas de fuente abierta, que evitan gastos y fomentan la creatividad?
Entre muchos otros, existe un tipo de software libre llamado Ututo, una versión simplificada de Linux creada por el argentino Diego Saravia. Ututo es un GNU Linux muy simple de usar, no requiere instalación y funciona en forma gráfica directamente desde la lectora de CD-ROM. Robinson cree en la estrategia es organizarse más en función de la entrega de recursos gratuitos como Linux para que no tengamos que seguir transfiriendo enormes cantidades de dólares a Microsoft o proveedores de software cuando hay una capacidad en todos los países de pequeños de jóvenes de desarrollar aplicaciones muy concretas. "Por la cantidad de centros tecnológicos instalados en Argentina (1350) -puntualiza-, allí se vive la oportunidad histórica de reconfigurar los centros tecnológicos comunitarios y ponerlos en Linux. Es así como se puede transformar en el primer país en América Latina para la inclusión de Linux en todos los CTC. En efecto queremos crear el movimiento social de Linux, o sea que sea un instrumento de movimiento social de software libre en atención y al servicio de los telecentros. Esa es otra estrategia. La idea central es romper los monopolios y los puntos de resistencia".
Hasta la actualidad, el esquema de participación que la oficina central del Proyecto CTC generó hacia cada unidad fue según un esquema sumamente paternalista. De acuerdo al concepto desarrollado por Sirvent (2000), la dependencia de la SECOM no dejó de concentrar el poder de decisión sobre el diseño y los cambios sucesivos del proyecto. Esto generó un mecanismo fuertemente inhibitorio hacia los CTC, los cuales contribuyeron con una participación simbólica, es decir, con acciones a través de las cuales no se ejerce poder o con la ilusión de un poder que no se tiene. La mayor permeabilidad que mostró el proyecto hacia los integrantes de los CTC puede registrarse en la etapa de implementación del proyecto, pero casi nula en las etapas de planificación, diseño y evaluación. Según Sirvent, en la medida que se mantenga la estructura de poder, la apertura a la participación es más una concesión del poder establecido que una necesidad y un derecho del individuo y de los grupos. "Además de causas económicas, de recursos tecnológicos, de diferencia de fuerzas -afirma Castillo (1990)-, la dominación grupal y social se funda también en una concentración de información. Los que dominan no sólo toman decisiones por los otros, saben más que ellos".
Un monitoreo a distancia, a través de encuestas estructuradas, es poco representativo de aquello que se quiere estudiar. Para realizar un seguimiento cabal a los CTC es preciso un diagnóstico comunicacional de índole participativo. ¿Por qué? En primer lugar, porque el Proyecto CTC supone una situación compleja que es necesario estudiarla desde una postura social e histórica. Sería aconsejable, complementarla con reuniones y grupos de consulta. En segundo lugar, porque los CTC no son estructuras de tecnología inertes: cada unidad cuenta con equipos informáticos complejos operados por sujetos expectantes y no siempre expertos, que utilizan dichos dispositivos tecnológicos en forma experimental. No es posible comunicarse con ellos y pretender conocer una situación de tales características sólo mediante varias carillas de encuesta. Es esencial que el diagnóstico haga participar a la propia comunidad estudiada, a fin de que la gente logre reconocer la situación, seleccione los problemas que más le perturba, se organice para buscar datos, analice estos últimos, saque conclusiones y ejerza en todo momento su poder de decisión.
De esa forma un diagnóstico participativo, como lo explica Castillo, se transforma en un proceso educativo. "Cuando conocimientos y experiencias son compartidos a través de reflexiones grupales, a través de discusiones, de conversaciones -señala Castillo (1990)-, todos aprenden de los demás". El monitoreo de un fenómeno social complejo no es la recolección de datos para volcar en una grilla y obtener porcentajes vaya a saber para qué campaña política. El monitoreo de un CTC debería suponer un seguimiento real de los conflictos, las carencias, las abundancias, las necesidades, las expectativas y las frustraciones acumuladas por una comunidad, que se prestó de buena gana a un experimento social sin precedentes en la Argentina, con la ilusión de obtener ayuda del Estado para revertir su exclusión del sistema y, en lugar de apoyo y contención, sólo recibió indiferencia. En este sentido, un diagnóstico participativo estimularía los canales de comunicación y de confianza entre los distintos CTC y la oficina central de la SECOM.
Un gran inconveniente de las decisiones verticales, en la cual un pequeño núcleo central establece las directrices de acción, es que las personas más afectadas no tenían la oportunidad de decir si estaban a favor del proyecto o no. A menudo, no se les explicaban las razones de los cambios ni tampoco los objetivos a largo plazo. Un cambio obtenido mediante el consentimiento será menos perturbador, menos despilfarrador, se adaptará mejor y resultará más estable. Con el paso del tiempo, el resultado es claro: los coordinadores de los CTC acaban adoptando una postura hostil y de rechazo hacia las comunicaciones de la oficina central (recordar el mensaje "irritación periódica"). Sin la cooperación de los supuestos beneficiarios hay pocas oportunidades de éxito. También es cierto que la consulta constante a un grupo numeroso lleva tiempo; sin embargo, no es posible dirigir un proyecto comunitario sin realizar consultas periódicas para monitorear y evaluar las necesidades e intereses de la comunidad. Listas o foros electrónicos por región pueden constituir el núcleo de un dispositivo horizontal de adopción de decisiones, para acelerar los debates, ofrecer una plataforma de difusión de nuevas ideas y lograr una mayor concientización de la población acerca de las potencialidades del CTC en su comunidad. La utilización de las TIC debe estimular a la comunidad a buscar soluciones a sus problemas locales, esto supone superar la pasividad, la sensación de desvalidez y la apatía que caracteriza a quienes quedan excluidos del sistema.
¿Cómo demostrar que el hecho de que la gente empiece a participar más activamente en los CTC, transformará en exitoso a este proyecto? Numerosas experiencias internacionales demuestran cómo las TIC utilizadas como medios comunitarios pueden constituir el instrumento operativo primario de una concepción de desarrollo basada en la participación. Se pueden recurrir a ellas tanto para conocer opiniones distintas sobre los problemas de desarrollo de la región como para comunicarse e intercambiar puntos de vista entre los miembros de una misma comunidad, entre ellos y los de regiones lejanas y entre ellos y la administración central. En cuanto a la cantidad de CTC instalados, se puede retomar lo expuesto por Sartori (1997), "la advertencia que un aumento cuantitativo no mejora nada si no está acompañado de un progreso sustancial. Lo que equivale a decir que un aumento cuantitativo no es un progreso cualitativo y, por lo tanto, un progreso en sentido positivo y apreciativo del término".
3.4 A modo de resumen
Se expondrán algunas propuestas para lograr la incorporación plena de Internet en la sociedad argentina como un instrumento para el desarrollo y la inclusión social :
· Integrar el acceso a las tecnologías en una política más amplia, que incluya un proyecto de país para la sociedad digital, lo que comprende entre otras cosas educación tecnológica para los ciudadanos, reducción de costos telefónicos, facilidades de conexión, educación para el teletrabajo, etc.
· Localizar geográficamente los centros de acceso o telecentros teniendo en cuenta los desequilibrios de equipamientos en TIC de uso público debidos a la segregación socio-espacial y compensando los causados por la racionalidad empresarial. Privilegiar las localizaciones en barrios y centros urbanos y rurales de bajos ingresos.
· Formar adecuadamente a los administradores de estos centros de acceso de modo de garantizar la auto-sustentabilidad de los CTC luego de un plazo a determinar, y de ofrecer a la comunidad un acceso a las TIC cualitativamente bueno (con contenidos locales además de los globales), costo-efectivo, amigable, orientado hacia las necesidades de la comunidad.
· Transformar los telecentros o centros de acceso en punto de encuentro de la comunidad para informarse, mejorar su calidad de vida mediante el acceso a oportunidades de trabajo y estudio, así como de participación en las decisiones urbanas, con el objeto de convertirse en actores proactivos de los procesos sociales e integrarse a la Sociedad de la Información.
· Articular las oportunidades de acceso comunitario a las TIC con servicios no técnicos u otras estructuras organizacionales, como por ejemplo, el caso en que el uso de sitios web públicos podría articularse con equipamientos comunitarios existentes.
· Apoyar a mujeres y jóvenes en el uso del Internet como mecanismo de integración al mercado de trabajo y ejercicio de la ciudadanía.
· Proporcionar formación y acceso a oportunidades de trabajo a adolescentes y jóvenes marginados, o de bajos recursos, mediante el acceso a la educación básica y oportunidades de salir de medios de riesgo (drogadicción, violencia urbana y hogareña, prostitución, delincuencia, etc.).
· Generar ámbitos de discusión y encuentros de administradores de CTC para la creación de mecanismos de apropiación acordes al marco cultural de la nación, así como destacar y articular experiencias exitosas en CTC nuevos o en aquellos que no encuentran modelos viables para el funcionamiento
· Involucrar a las empresas privadas para que cumplan con su responsabilidad social favoreciendo con costos o donaciones preferenciales a las comunidades de bajos recursos para lograr el acceso democrático a la Red.
· Implementar una recapacitación o reimplementación de software buscando mejores herramientas (por ejemplo Linux) que permitan mayor flexibilidad y mejores programas a costos bajos.
Capítulo IV: Conclusiones
4.1 TIC, cultura y participación comunitaria
Internet es un hecho cultural. Según lo citado por Saguier (2001), esto es posible porque Internet es comunicación y está introduciendo nuevos comportamientos sociales que hacen referencia a una cultura y a una representación (Gés, 1997). "La cultura es un proceso de construcción de sentido en el que la gente participa activamente - según Fiske (1995)-, no es un conjunto de significados preformados de antemano e impuestos a la gente (...) los textos masivos sólo pueden ser hechos populares por la gente, y esta transformación tiene lugar cuando las distintas subculturas pueden activar conjuntos de sentidos a partir de él e insertar estos sentidos en sus experiencias culturales diarias. Ellos toman los significados producidos masivamente y por un proceso de excorporación los usan para articular y poner en circulación nuevos significados subculturales".
Los CTC funcionan como motores para la inclusión social y la participación comunitaria, llevando las TIC a los sectores más vulnerables. Concilian los conceptos de pobreza y tecnología, al brindar mayor acceso gratuito o a muy bajo costo. Sin embargo, el Proyecto CTC se podría definir como parte de una política de intervención débil, porque contó con una ejecución inconsistente. Entre los factores que no previeron figuran las pruebas piloto, los monitoreos y las consultas periódicas a los beneficiarios.
Thompson (1990) señala que lo importante es comprender las prácticas populares como costumbres sui generis, como ambiente, mentalité y como vocabulario completo de discurso, de legitimación y de expectación. De esta forma será más fácil entender el consumo cultural como práctica social. Tanto De Certeau (1996) como Fiske (1995) aseguran que es posible un consumo poiético, es decir, una apropiación del conocimiento que provocará representaciones enriquecidas en las mentes consumidoras. Para Susana Finquelievich (2000), la generación del conocimiento se descentraliza de las universidades y algunas empresas y entidades sociales empiezan a implementar estructuras formativas capaces de satisfacer sus propias necesidades y las del resto del mercado laboral. Por lo tanto no es ilusorio pensar que los CTC podrían emerger como importantes centros de formación de informática comunitaria. Los coordinadores pedagógicos se transformarían en guías de enseñanza más que en transmisores de conocimiento.
Es posible establecer cierta analogía entre la alfabetización sarmientina iniciada el siglo pasado y el actual movimiento de alfabetización científica y tecnológica, sin embargo, esta vez puede superarse el contenido soberbio que llevaba el slogan "civilización o barbarie", ya que en un CTC es necesario tomar en cuenta los saberes e intereses de la propia comunidad beneficiaria en lugar de imponer un conocimiento legitimados institucionalmente. De esta forma, es posible que cada comunidad incorpore un consumo particular de las TIC y se verifique un empoderamiento y valoración de las diferencias, en vez de dominación y supresión de las mismas.
Más allá de los telecentros, es necesario tener en claro los beneficios que reciben las organizaciones al utilizar TIC: fortalecimiento de comunicación interna y externa; la potencialidad para formar redes (vincularse y mancomunar esfuerzos); la construcción de páginas web, los sistemas de publicaciones de información y noticias; desarrollo o integración de sistemas informáticos de gestión institucional y de servicios diversos. Siguiendo a Antonio Pascuali (1990), comunicación y cultura no son disociables sino dos aspectos de un mismo proceso: el estar-con-el-otro (la socialización). De ello se desprende que sólo de relaciones humanas comunicativas, dialógicas, recíprocas y libres se pueden esperar sociedades democráticas. "Cultura y comunicación son el anverso y el reverso de un mismo proceso de politización del hombre -asegura Pascuali- y todo cambio de sistema comunicacional es eo ipso un cambio de la estructura socio-cultural". Otros autores que ratifican que las tecnologías y las culturas se penetran mutuamente y no son deterministas una de otra son Aronowitz, Martinsons y Menser (1995).
Además de la participación comunitaria directa, es necesario poner énfasis a "aquellas prácticas de individuos o grupos comunitarios que se generan o pueden llegar a generarse por medio de la utilización de TIC, orientadas a acciones cuyo fin es intervenir o influir en la política local y en las gestiones de gobierno, en una o varias áreas en las cuales se sienten afectados" (Baumann, 2000). Esta definición me permitirá abordar no sólo la comunicación bidireccional que pueda establecerse entre el CTC y el gobierno local o nacional, sino también y principalmente, aquella que se establece entre la propia comunidad y el CTC y entre los CTC entre sí. Estas participaciones se instalarían en un nivel horizontal conformado por redes y generarían comunidades virtuales a partir de la discusión de tópicos de interés común y la definición de prioridades y estrategias conjuntas.
Las TICs aplicadas a la comunicación horizontal comunitaria refuerzan los procesos de participación de los ciudadanos en la gestión local y transforman la relación entre los habitantes urbanos y las autoridades locales: los ciudadanos evolucionan, de receptores pasivos de las decisiones, a ser actores activos, entrenados en el ejercicio de la democracia, la resolución de problemas urbanos, y el diálogo con sus gobernantes y representantes.
4.2 Los CTC como foco de desarrollo
¿Dónde se cobra el Ingreso per Cápita?
A más de un muerto de hambre le gustaría saberlo
Eduardo Galeano .
Una primera idea inadecuada, aunque tiene gran consenso, es creer que el desarrollo tiene que ver sólo con cuántos recursos económicos (dinero) hay disponibles. Y esto parece provenir de la percepción que separa lo material de lo espiritual.
¿Qué se entiende actualmente por desarrollo local? Finquelievich (1999) cita cómo lo define la Fundación Interamericana (1998): un proceso participativo para abordar y resolver diversos problemas socioeconómicos en un territorio determinado por medio de la formación de alianzas entre la sociedad civil, los gobiernos locales y el sector privado que conduzcan al desarrollo sostenible, al mejoramiento de la calidad de la vida de los grupos de bajos ingresos y al fortalecimiento de la democratización en toda la región. Finquelievich aclara que "problemas socioeconómicos" se refiere a campos tales como el desarrollo económico, la generación de ingresos, el manejo de los recursos naturales, el medio ambiente, la salud, la nutrición, la educación, la vivienda, el saneamiento y la capacidad para realizar y sostener proyectos de desarrollo. "Alianzas" se refiere a coaliciones y a la acción en colaboración de entidades locales independientes, como asociaciones cívicas, organizaciones comunitarias, asociaciones del sector privado, organizaciones no gubernamentales, empresas, gobiernos municipales y representantes locales de gobiernos regionales y nacionales, que conduzcan a la selección y ejecución de proyectos socioeconómicos que reflejan las prioridades y necesidades locales. Y "Sociedad civil" se entienden las organizaciones no gubernamentales (ONG), organizaciones comunitarias, asociaciones vecinales, organizaciones eclesiásticas, asociaciones profesionales, entidades privadas sin fines de lucro, organizaciones de base y organizaciones e instituciones privadas de todo tipo, como fundaciones, escuelas, universidades y centros de investigación.
¿Qué tipo de desarrollo puede generar un CTC? Es muy complicado articular un plan de desarrollo una vez que está la tecnología diseminada. Antes de planificar un proyecto de comunicación es importante definir o al menos imaginar el modelo de desarrollo que se desea adoptar. Sin ingenuidades, al estudiar el Proyecto CTC resulta evidente que el modelo de desarrollo adoptado intenta calcar el modelo del primer mundo, consagrando servilmente los planes a las volátiles financiaciones externas y a la dominación neoliberal de las empresas transnacionales. Vale recordar lo dicho por el mexicano Grooscors (1987), quien señala que el desarrollo latinoamericano "tiene que ser otro desarrollo, un desarrollo distinto, propio, autónomo, que tome razón de nuestras características, idiosincrasias, carencias y abundancias, antecedentes históricos, sociales y culturales". Es necesario volver a plantearse ¿hacia dónde se quiere ir como país? o ¿qué tipo de comunidad se desea?
Como consecuencia del "cacerolazo", se empezaron a gestar acciones de protesta electrónica: Internet se transformó en un medio fundamental de organización ciudadana. Por lo tanto, si "las TIC son y serán una pieza clave en los nuevos movimientos sociales y en los juegos de poder que se tejen en el país" (Finquelievich, 2002), es necesario abrir el juego para incentivar la participación de todos los sectores y llegar así a un debate cualitativa y cuantitativamente más representativo. Aquí hay dos cuestiones que pueden potenciarse si se unificaran. Por un lado, Fernández Hermana sugería que Argentina debía tener un activista o una institución con espíritu para difundir las bondades de los CTC entre la gente. Por otro, para que el "cacerolazo" sume fuerza y representatividad, el mensaje de protesta y la convocatoria debe llegar a la mayor cantidad de gente posible. La síntesis de ambas cuestiones podría estar simbolizada por una nueva instancia comunitaria: el Centro Vecinal Multimedia. Con los "cacerolazos" se logró una de las metas más importantes: concientizar a la gente para que se auto convoque y organice en torno a una problemática común. Ahora es el momento de que las Asambleas Barriales tomen conocimiento de la existencia de los CTC y utilicen la infraestructura disponible -que en cierta forma fue puesta allí para ellos- para canalizar sus pedidos y sus disconformidades mediante TIC en forma colectiva y gratuita, o a muy bajo costo.
Según el Informe sobre Desarrollo Humano, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en 1996, "el fin es el desarrollo humano; el crecimiento económico es un medio. El propósito del crecimiento económico debe ser enriquecer la vida de la gente. Pero con demasiada frecuencia no lo hace. En los últimos decenios se ha puesto claramente de manifiesto que no existe un vínculo automático entre crecimiento económico y desarrollo humano. Incluso cuando tal vínculo se establece, puede ir erosionándose gradualmente, a menos que se lo refuerce en forma constante, por medio de una gestión política hábil e inteligente".
La noción de "sustentabilidad" de un CTC complementa la de desarrollo humano, ya que hace hincapié en la viabilidad a largo plazo del proceso de desarrollo del proyecto y posibilita mejorar las condiciones de existencia de la comunidad. El Programa debería contemplar acompañamiento, seguimiento y asesoramiento ¿Desde dónde acompañarlos? ¿Desde Buenos Aires? ¿Desde las capitales provinciales? Si se opta por hacerlo de manera centralizada el costo resultaría inviable. En las ciudades pequeñas, en general, la institución con más capacidad de gestión es la municipalidad, pero en la temática específica no tienen mucha experiencia. Sólo en muy pocas ciudades hay una cultura que apoye el desarrollo económico local con el uso intensivo de TIC. Sea del lugar que fuere, la promoción y el fortalecimiento de la organización de los sectores de menores recursos es la única garantía para el cumplimiento de los objetivos de la integración deseada. Dado que los telecentros representan potencialmente, según Robinson (2000), una transformación de los sistemas de poder, es posible que asistamos a una "reconfiguración de las instancias de gobierno, de las maneras tradicionales de concebir, diseñar, participar y ejecutar las políticas públicas". ¿Es utópico pensar en que la Argentina cuente con una gestión pública donde la información pertinente a los distintos servicios públicos esté al alcance de todos?
Para Touraine (1998), las condiciones principales del desarrollo, de la modernización y de la integración social son la convergencia de todos los factores de producción y la reducción de los niveles de desigualdad y de exclusión. Para este autor francés, el continente latinoamericano se encuentra mucho más amenazado por la descomposición política que por los obstáculos a la globalización o por la misma globalización. En el caso del Proyecto CTC, que trata de incluir de alguna manera a los sectores vulnerables o marginados en el sistema económico global mediante las TIC, encuentra su mayor obstáculo en los vaivenes políticos y en la falta de conducción que se traducen en gestiones estériles y fragmentarias. Para Touraine (1998), "el enemigo más directo para gran parte de la población, en especial los excluidos y los marginados, es el Estado y los responsables económicos internacionales". En épocas del "cacerolazo", no hay dudas que toda la clase política está en la mira. Según Robinson , "habría que educar a los políticos porque en América Latina han llegado muy tarde a ver las virtudes y necesidades de alfabetización digital e incluso muchos ni siquiera lo han hecho todavía."
La decisión de adoptar una concepción de desarrollo basado en la participación puede ser apreciado como una amenaza para las jerarquías existentes. "Significa que hay que procurar conocer las opiniones de la población local antes de dedicar unos recursos escasos a los proyectos de desarrollo y que hay que estar dispuestos a introducir modificaciones cuando se sugieran tales modificaciones. Significa el establecimiento de un dispositivo de comunicación que permita encauzar esas opiniones y contestarlas. Significa adoptar una actitud receptiva y no de iniciativa. Significa prestar un aporte moral, al igual que financiero, a las iniciativas locales. Significa escuchar a la vez que hablar" (UNESCO, Nº 90).
4.3 Redes de compromiso social
Antes de plantearse la idea de formar una red nacional de CTC, es necesario tener en cuenta que cada centro tecnológico comunitario es una red de conversaciones elementales que articula una red específica de compromisos (Flores, 1989) Todas las decisiones que se tomen dentro de cada CTC implica comunicación y esta a su vez debe analizarse en función de los compromisos asumidos en las conversaciones. Es muy importante generar confianza, para lograr un alto grado de creatividad, asunción de responsabilidades e iniciación de nuevos compromisos. Para Douglas Schuler (2000), el término "red comunitaria" era un concepto sociológico que describía los modelos de comunicaciones y relaciones entre la comunidad. Para este autor, la nueva dimensión de estas redes es una innovación reciente, dirigidas a ayudar, revitalizar, reforzar y expandir las redes comunitarias existentes. Según el autor, el aspecto más importante de las redes comunitarias mediadas por TIC es su inmenso potencial para incrementar la participación en las cuestiones comunitarias, un potencial mucho mayor que el ofrecido por medios tradicionales como la televisión, la radio o la prensa escrita.
Si se entiende por comunidades virtuales, según la definición de Rheingold (1994), a los agregados sociales que surgen de la red cuando una cantidad suficiente de gente lleva a cabo discusiones públicas durante un tiempo suficiente, con suficientes sentimientos humanos como para formar redes de relaciones personales en el espacio cibernético. Todavía es difícil afirmar si las articulaciones existentes forman incipientes comunidades virtuales de CTC, pero es muy posible que a futuro se alcance. Para organizar una red nacional de telecentros o CTC, es esencial primero pensar en conformar una serie de alianzas nuevas entre los mismos ciudadanos y entre el Estado y la sociedad, que reconozcan en forma consensuada la figura del telecentro como una metáfora de la sociedad del conocimiento en el ámbito local (Robinson, 2000).
Según Finquelievich, las Redes Ciudadanas en Argentina "aparecen como extensiones electrónicas de organizaciones presenciales, en las que las TIC son mucho más herramienta que objetivo. Sin embargo, en el último año han surgido redes comunitarias directamente en Internet, lo que revela un cambio cualitativo importante en las tendencias existentes y la posibilidad de que los CTC incorporen dichas prácticas innovadoras". ¿Cuáles son las razones que explican la dificultad de los CTC para conformar redes electrónicas? ¿Existe en estas organizaciones la necesidad de integrarse a la Sociedad de la Información? ¿Cómo se puede incorporar en forma óptima la informática comunitaria a estas organizaciones? Según Schuler (2000), "la creatividad de la nueva comunidad proviene de su capacidad de evaluar las situaciones y de crear métodos nuevos, elegantes y a veces inesperados para resolver los desafíos comunitarios". Es necesario superar la tensión entre las tendencias tecnicistas (a las que lo único que les importa es el abastecimiento de hardware y software de los CTC) y las tendencias humanistas (que hacen hincapié en el impacto social de la tecnología). Esta superación permitirá analizar la "acción social", que es en definitiva lo que caracteriza a un actor porque incorpora la lectura o interpretación de los otros actores.
Robert D. Putman, sostiene que capital social mejora los beneficios de invertir en capital físico o humano (instrumentos y entrenamiento que permite la productividad individual). De acuerdo a la experiencia italiana, Putman señala "el capital social, imbuido en las normas y redes del compromiso cívico parece ser una precondición para el desarrollo económico, como así también para un gobierno efectivo". Las características de una comunidad cívica son: existen activas organizaciones comunales; los ciudadanos están comprometidos con los asuntos públicos y no con los caudillismos; cada uno confía en que el otro va a actuar de modo justo y obedeciendo la ley; los líderes de estas comunidades son relativamente honestos y se comprometen con la igualdad; las redes políticas y sociales están organizadas horizontalmente y no jerárquicamente; la democracia funciona y se valora la solidaridad, la participación cívica y la integridad. En cambio, una comunidad no cívica se caracterizaría por las siguientes características: el concepto de ciudadanía está subdesarrollado; el compromiso con las asociaciones sociales y culturales es nulo; los asuntos públicos son el problema de algún otro (los notables, los políticos, los jefes), pero no un problema propio; las leyes están hechas para ser quebradas; todos demandan disciplina porque se sienten indefensos, explotados e infelices.
Si no fuera por los últimos "cacerolazos", la Argentina entraría en la categoría de una sociedad no cívica, donde las redes de compromiso social y normas de reciprocidad general se han cortado hace tiempo. Sin embargo, es posible fortalecer estos lazos sociales a través de los CTC si se lograra comprender que las redes de compromiso social también facilitan la coordinación, la comunicación y amplifican la información sobre la confianza en la palabra de otros individuos.
Si bien el concepto de ciudadanía fue creado por el liberalismo tradicional, con el fenómeno argentino de los "cacerolazos" toma fuerza la idea del sujeto individual que intenta recuperar un horizonte de justicia social desde asambleas barriales auto convocadas, que reivindican la idea de una comunidad, la cual parece haber estado dormida o paralizada durante muchos años. Desde las redes conformadas por los CTC es necesario impulsar una nueva ciudadanía a partir de una comunicación comprometida, a fin de alcanzar un debate público dentro de un modelo comunicacional que busca la creación y mantenimiento de redes de diálogo horizontal. Este nuevo concepto de ciudadanía subraya la promoción de la igualdad en el acceso a las TIC como consecuencia directa del derecho a la información, una pertenencia activa y responsable de todos los integrantes de la red y la generación de compromisos entre los ciudadanos para fortalecer los lazos solidarios en la comunidad. En medio de la actual parálisis del Proyecto CTC, parecería utópico pretender la obtención de estos resultados en forma inmediata. Hasta que las estructuras sociales adquieran fuerza, la primera tarea del Estado sería organizar un foro público permanente (on line) para retomar el diálogo y conocer las opiniones de todos los protagonistas, a fin de generar confianza nuevamente.
Cabe destacar ciertas categorías: "capital físico es el producto de la materia y máquinas; el capital humano es el derivado del desarrollo de habilidades y conocimientos que permiten incrementar la productividad de la acción humana; el capital social deviene del intercambio entre las personas, facilitando la acción conjunta y aumentando la confianza social. Bourdieu originalmente concibió el término de capital simbólico para referirse al acceso y la posesión de bienes culturales, y otros autores agregaron a la lista conceptos como capital emocional para describir los sentimientos de apoyo, pertenencia y adscripción a círculos y redes sociales (familia, amigos, iglesias, terapias, instituciones de contención, etc)" (Vizer, 2000). Es justo pensar que un telecentro o CTC es un instrumento idóneo para que las comunidades a través de ONG u otro tipo de organización comunitaria exija y haga valer el derecho a contar con servicios públicos más eficientes, la entrega de recursos a los más necesitados y una gestión política más transparente. Pero para esto es necesario contar con una comunidad innovadora que conozca sus propias capacidades y necesidades, es decir, que pueda establecer y difundir sus principios y objetivos en forma clara y sostenible.
4.4 Hacia un movimiento mundial de telecentros
De acuerdo a lo citado por Jara y Lago Martínez (2001), Ramonet señala que no es posible identificar "un movimiento internacional unificado, una internacional de la respuesta (...) el problema con las asociaciones y los movimientos sociales es caleidoscópico y cada fragmento del calidoscopio tiene su propia lógica. En un momento hay que unir todo esto para que los esfuerzos de unos sirvan a los otros".
Durante la Jornada de Telecentros, realizada el 4 de diciembre de 2001 en Buenos Aires, en vísperas del Global, quedó clara la necesidad de una institucionalización de los movimientos de telecentros. Dada la necesidad de comunicarse y de alcanzar cierta representatividad mundial, se dejó sentada la intención de conformar un equipo de trabajo y de acción a nivel global, que represente a todos los telecentros comunitarios. Aunque que no se definió cuál sería su denominación genérica (asociación, federación, etc.), no hubo dudas que debería ofrecer transparencia de acción no jerarquizada, mucha participación, diálogo, consenso y suficiente flexibilidad para que todos puedan sentirse identificados.
Según Artur Serra , "después de la experiencia vivida en Buenos Aires durante el Global 2001, es muy importante que los gobiernos latinoamericanos se conecten finalmente con su sociedad civil y sus redes ciudadanas, sin miedo y con confianza. Existe una joven generación latinoamericana menos ideológica, más formada y más constructiva que la anterior, con la que es urgente y posible conectar. La comunidad iberoamericana se ha de proyectar al mundo. Los lazos históricos hispano-americanos serán el punto de partida de una política global de sociedad de la información".
Por fomentar la inclusión social, la participación comunitaria, la solidaridad global y la capacitación digital a sectores de bajos recursos, "los telecentros pueden ser una figura subversiva en el panorama latinoamericano donde las elites nacionales y regionales controlan la gestión pública y la impunidad es más común que la transparencia en el manejo de los recursos públicos (Robinson, 2000). "Tenemos que buscar hacer el salto para negociar con las instancias internacionales para que nos reconozcan -asegura -, que nos inviten a las mesas de toma de decisión y que logremos abrir las ventanillas para los fondos que aumentarían la red como un capital semilla para catalizar proyectos locales".
La sociedad argentina está frente a un gran desafío: exigir la normalización de los 1350 CTC y liderar el movimiento latinoamericano de telecentros. ¿Logrará abandonar definitivamente su inercia histórica, aprovechando las recientes muestras de organización ciudadana, a fin de activar nuevas formas de participación comunitaria antes de que los equipos de los CTC no sirvan para nada?
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Fue consultada en dos oportunidades: una cuando estaba a cargo específicamente del Proyecto CTC y otra cuando se hizo cargo del programa en su totalidad. Sus testimonios brindaron datos clave para comprender la identidad, funcionamiento y potencialidades del Proyecto CTC.
- Entrevista a la Dra. Susana Finquelievich, arquitecta y socióloga urbana.
Hace más de quince años trabaja en los impactos sociales de las TIC (CONICET, IIGG, UBA).
Además de monitorear este trabajo como tutora académica, fue entrevistada por ser una de las más importantes referentes locales sobre el tema.
- Entrevista al Dr. Artur Serra, investigador del Centro de Aplicaciones de Internet (cANET) de la Universidad Politécnica de Catalunya.
Por ser pionero en la investigación y formación de redes ciudadanas, su testimonio sobre el lugar que Argentina debería ocupar en el futuro movimiento mundial de telecentros fue sumamente interesante.
- Entrevista al Dr. Scott Robinson, antropólogo de la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa de México.
Su experiencia en formaciones de telecentros comunitarios le permite realizar un análisis profundo de la cuestión, especialmente sobre la conexión de las realidades "locales" y los modelos "globales"tanto de grupos de poder como de redes ciudadanas electrónicas.
- Entrevista al Dr. Diego Levis, profesor de la maestría de periodismo de la Universidad de San Andrés y especialista en medios digitales.
Brindó información acerca de la historia de la difusión de TIC en Argentina y las potencialidades del uso de estas herramientas.
- Entrevista al Lic. Luis Angel Hermana, director de la revista electrónica Enredando.com
Además de su experiencia en medios digitales y técnicas innovadoras para favorecer la socialización de TIC en comunidades, su análisis del contexto argentino como extranjero fue clave.
- Entrevista a Carlos Azuaga, coordinador pedagógico del CTC y Hugo Adesso, presidente del Centro de Veteranos de Guerra de Lanús.
Durante una entrevista colectiva, en la que estuvieron presentes otros miembros de la institución, se pudo conocer la dinámica interna de cómo funciona y se organiza un CTC.
- Intercambio de e-mails con Juan y Vanesa, coordinadores del CTC de Santa Rosa, La Pampa.
Sus testimonios fueron muy significativos para conocer los vínculos que tienen los CTC en listas de discusión electrónica.
- Intercambio de e-mails con Edith Mabel Steinbrecher, coordinadora pedagógica del CTC ubicado en la localidad de Ruiz de Montoya, Provincia de Misiones.
Por razones de distancia geográfica, se realizó una entrevista vía e-mail, en la que fue posible conocer las dificultades para enfrentar los gastos del funcionamiento de un CTC.
- Legislación producida en materia de telecomunicaciones relevante al Proyecto CTC, producida a lo largo del período estudiado.
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- Convenio tipo de instalación de CTC y especificaciones técnicas de "identidad corporativa" y "señalética identificatoria" de los CTC.
- Resumen del Proyecto Centros Informar, febrero 2001.
- Resumen ejecutivo de las conclusiones del encuentro "Tecnologías de la Información; un servicio a la comunidad"del Proyecto Centros Informar, realizado entre el 8 y 9 de febrero de 2001 en la Ciudad de Córdoba.
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